Fútbol peruano: la verdad de la milanesa

La selección peruana de fútbol (sí, con minúsculas) le ganó raspando a Ecuador en casa, reventando las pelotas a las tribunas y al espacio exterior, desesperada ante la posibilidad que en los últimos agónicos momentos, el equipo visitante nos empatara y nos dejara fuera de un nuevo Mundial, cuando aún faltan varios encuentros, y otros teams están ya prácticamente clasificados.

seleccion

Pero los cronistas deportivos no aprenden, y esta incómoda victoria, sumada al hecho que Bolivia nos humillara en La Paz unos días antes (Sí, Bolivia, gracias a cuyo concurso siempre podemos pensar en quedar penúltimos y ahora ni eso es factible), han vuelto a la carga a ensalzar las virtudes de Gareca y su estrategia de convocar bisoños valores en vez de los rankeados jugadores que militan en clubes del exterior. Otra vez todos nos convertimos de hinchas en matemáticos, y salimos a cazar los pokemones de la esperanza.Y ahora creemos que podremos derrotar a Messi y a Neymar. El colmo de la audacia, la verdad.

Los puntos sobre las jotas, que también los tienen como las íes. El fútbol peruano es una reverenda mierda. Y no de ahora. Nicolas Delfino lo cagó siendo eterno presidente de la FPP, y Manuel Burga continuó, entusiasmado por los viajes y los miles de dólares, el lamentable sendero de la debacle, en que se debate la mismísima FIFA, que se ha revelado como un antro de la más podrida corrupción. ¿Iba a ser ajeno el Perú a esto, si somos campeones mundiales de la mediocridad y la pendejada?.

¿No te gusta mi franco lenguaje, tu que le mientas la madre frente al televisor desde hace años a Pepe, Cuellar, Challe, Popovic, Oblitas, Maturana, Ternero, Uribe, Autuori, Franco Navarro, Chemo del Solar, Markarian, Mosquera y Bengoechea, y ahora haces lo propio con el argentino que nos dejará una vez más con los crespos hechos? No jodas pe, cambia de canal entonces como dicen los guerreros y leones de Combate y Esto es Guerra. No hay forma que vayamos a un Mundial de Fútbol mientras no se cambie toda la estructura dirigencial y técnica de nuestro alicaído balompié.

Soñar no cuesta nada, y de un tiempo a esta parte los partidos de la selección ya no entusiasman a nadie, ni hay grandes anunciantes en los encuentros, ni sirven como cortina de humo para tapar ninguna cochinada política. Así de simple. Y no es antiperuanismo ni pesimismo. Los dirigentes, los entrenadores, los jugadores, los periodistas, los anunciantes, los árbitros, y hasta los aguateros lo saben. Qué se hagan los cojudos para seguir cargando algo de fichas para su ruma, es otra cosa.