No a la mordaza fujimorista

Ya se estaban demorando. Pero los fujimoristas no pueden con su genio. Felizmente, no todos. Alejandra Aramayo  y Ursula Letona, dos congresistas de la bancada mayoritaria, que no suenan ni truenan (por lo que más probable es que la acción venga digitada desde lo más alto de la organización), han presentado un proyecto de ley que busca controlar innecesariamente la libertad de prensa, prohibiendo que investigados por supuestos casos de corrupción puedan ser directores periodísticos, editores, productores o accionistas en los medios de comunicación.

mordaza

La iniciativa, a todas luces inconstitucional, y que ningunea a las organizaciones gremiales que agrupan a los hombres de prensa, como a organismos encargados de su veeduría y regulación, llega en momentos que se suscita una crisis interna en el fujimorismo, por el repunte efectuado desde hace semanas por Kenyi Fujimori, que buscando desmarcarse de su hermana Keiko y el resto de su bancada, se ha opuesto a una serie de proyectos del grupo al que pertenece. También se ha mostrado contrario a la referida propuesta, y ha sido respaldado por voces al interior de su partido, entre ellas el ex parlamentario Alejandro Aguinaga, médico personal de su padre.

keiko furibunda

La bancada mayoritaria en el Congreso tiene un tremendo techo de vidrio respecto de su actuación para con los medios de comunicación. Durante el gobierno del ex presidente Fujimori se compró la línea editorial de canales de TV y diarios, se enjuició periodistas, y se violaron sistemáticamente leyes que los protegen.

compra de linea

Mientras la presidenta del Congreso, Luz Salgado, se muestra conforma en que la iniciativa se debata al interior de las comisiones parlamentarias, voceros de diversos sectores, como el jurista Alberto Borea, el ex procurador Julio Arbizu, y los congresistas Juan Sheput y Richard Acuña (que denunció, además, que Keiko Fujimori fue a Trujillo a donar víveres a los damnificados, que fueron recabados por el Congreso, haciendo abuso de su autoridad como lideresa de una agrupación que tiene legisladores que trabajan para la imagen de ella y no para beneficiar al golpeado pueblo norteño).

La Veeduría Ciudadana que propone el proyecto fujimorista hace agua por todos lados. ¿Quienes la conformarán? ¿Cómo se elegirá?. Lo cierto es que iniciativa contempla que quien regule todo sea el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, es decir, que el tema recaerá  en un funcionario del Estado.

Existen gremios que agrupan a los hombres de prensa, como el Colegio de periodistas, la Asociación Nacional de Periodistas, la Federación de Periodistas del Perú, y otros. Además hay ya Consejo Consultivo para la radio y la TV, como para los medios escritos, y hasta para regular la publicidad. Hay INDECOPI, hay Defensoría del Pueblo, hay Fiscalías de Prevención del Delito, en suma, es innecesario que se instituya un supra control político sobre las libertades, que además de vulnerar la independencia de la prensa, deshace el espíritu de otras normas referidas a la presunción de inocencia. Bajo ese criterio se puede acusar a periodistas independientes como César Hildebrtandt u otros (nos incluimos), y evitar que manejen un medio.

hildebrandt trece

Con lo feo que se ve que periodistas, conductores de espacios noticiosos o directores de medios hayan aceptado consultorías de Odebretch y hayan omitido informaciones negativas sobre los tentáculos de esta empresa en la red de corrupción que sacude la moral del país, los periodistas pueden y deben autorregularse., y no estar sujetos a chantajes o devolución de favores.

La norma huele a dictadura por todos lados. Sea que la aplique Keiko o Keiko Fujimori, Verónika Mendoza o Marco Arana, Julio Guzmán o Jorge del Castillo, Meche Araoz o Miguel Hilario. El nombre que sea el del próximo presidente.

(Fotos: La República, Correo, y Hildebrandt en sus trece)

 

 

Las lecciones del proceso electoral y mi “experiencia Guzmán”

Tenemos nuevo Presidente, Pedro Pablo Kuczynski, al que se debe apoyar de forma cohesionada y responsable, y vale la oportunidad para que el suscrito haga algunas reflexiones en primera persona sobre las lecciones que nos ha dejado el medio año de vertiginosa campaña electoral que hemos vivido, en el que tuve ocasión de participar activamente, como parte del equipo de “Todos por el Perú”, liderado por Aureo Zegarra, que postuló a Julio Guzmán a la Presidencia de la República.
los candidatos 2016
La primera lección: “A veces en la puerta del horno se quema el pan”. Y esto va obviamente para el fujimorismo, que ya se sentía ganador, y acusó groseros exabruptos de soberbia y ninguneo con todos los demás, amén de volver a caer en la conformación de un equipo que hacía agua por todos lados en lo referente a propuestas (la única en limpio era el indulto a su líder) además de escasa solvencia moral.
Otros que mordieron el polvo fueron César Acuña por sus plagios y acusaciones de lavado de activos, Alan García y su desastrosa alianza con el PPC (y encima su poca visión para ver que los narcoindultos le pasarían la factura), Alejandro Toledo que tendrá que buscar firmas de nuevo para refundar su partido (si es que antes no va preso, pues su situación es muy complicada), el nacionalismo, dos veces protagonista en los últimos procesos ganando el del 2011, y ahora totalmente desmantelado por obra y gracia de su presidenta Nadine Heredia; el alcalde Castañeda, que pese a su aprobación en Lima (inflada en nuestra opinión) tuvo que retirar a su candidato presidencial o perdía la inscripción; y Guzmán, que se dejó encimar por un entorno nefasto de personas sin escrúpulos por un lado (dos o tres) y de incompetentes por el otro (también un par y alguno más) y abusando de la buena fe de un partido con una docena de años de fundado que le dio su logo, sus firmas, sus bases, sus técnicos y un trabajo de recolección de fondos, desperdició la oportunidad de convertirse en el outsider que esperaba el Perú, mal inscribió su fórmula y su lista congresal, quiso copar con ese entorno los estamentos de la organización que lo cobijó, y se mostró como un mal perdedor, arengando para que no haya elecciones, y ahora, lanzándose solito, mismo mesías iluminado, a buscar un millón y más de firmas para construir el sueño del partido propio, como si no tuviéramos ya bastantes.
Párrafo aparte merecen los organismos electorales. Se necesita una reingeniería total en el JNE y la ONPE. Han convertido el pasado proceso en un chiste cruel, en un circo trasnochado, donde ha corrido influencia partidaria (y quizás también dinero). Fregó a algunos por las puras, dejó pasar a otros que no se merecían seguir en carrera.
El fujimorismo, quiérase o no, será protagonista este primer año, y quizás el segundo, en virtud a la abrumadora mayoría parlamentaria que tiene. Lamentablemente ya estamos viendo su entraña, convenida y venenosa. Volver con la cantaleta de la liberación de su líder preso como si ese fuera un tema de interés nacional, y encima chantajear con eso al gobierno, pues si no se cede no habría voto de confianza al gabinete ni facultades legislativas para arrancar las reformas urgentes que se requieren tras el mediocre paso del humalismo por Palacio.
keiko fea
Vaticinamos una ruptura en él. Más del 65% de sus congresistas no son militantes naranjas, sino operadores políticos regionales, que se sumaron al coche que aparecía como ganador, y hay de todo ahí, desde personas para los que la política es un juego de negociaciones y conveniencias muchas veces amoral, y otros que no se sentirán cómodos con Kenyi, la señora Chacón, el puneño Mamani y otras perlas así, y preferirán tratar directamente con los ministros de PPK las demandas de sus poblaciones, acercándose de a pocos a posturas más razonables, que los alejarán de la olla de grillos en que se convertirá FP en estos cinco años, con Fujimori preso aún, y sus dos hijos políticos sacándose los ojos para ver quien representa a la dinastía en el 2021.
La izquierda tiene la gran oportunidad de demostrar madurez. Hay algunos personajes interesantes entre los elegidos, como también hay de los que no aprenden pese a los trancazos que la historia les ha dado. El liderazgo de Verónika Mendoza se puede diluir si Marco Arana decide que el 2021 es su momento, Marisa Glave apuesta por no ser segundona ya y prefiere ponerse al frente, y ojo, Gregorio Santos, ya libre tras un abusivo encarcelamiento de dos años, reedita con más potencia lo alcanzado en las pasadas elecciones, en las que triunfó ampliamente en Cajamarca y tuvo nichos interesantes en otros puntos del país, aunque lamentablemente (para él) no le alcanzara para tener bancada parlamentaria.
Veremos que tan fino hila PPK, que a decir verdad se encontró la Presidencia por el lío que fue el proceso gracias a los organismos electorales, la debacle de Guzmán y Acuña, y el anti fujimorismo y anti comunismo, que jugaron un partido importante. Merece destacarse el trabajo silencioso y desinteresado de “Líderes en Acción”, un colectivo formado por un joven ex operador de Guzmán, el presidente de EBC Perú, Martin Palomino. Recorrió todo el Perú, aglutinó integrantes de ex comités morados y de Barnechea, Lay, Acuña, ex humalistas y ex toledistas, como pepecistas frustrados por la alianza con el APRA, y marcaron la diferencia en la segunda vuelta. Esos 42,600 sufragios con los que PPK se impuso a Keiko Fujimori (y quizás algunos más) hay que decirlo, se los deben a LEA de Palomino.
ppk y martin
Respecto a mi “experiencia Guzmán”, poco se puede añadir a lo expresado en su valiente carta abierta por Marjorie Effio, quien fue Jefa de Prensa de la candidatura, y con quien compartimos algunas responsabilidades de la misma. Es falso que su exposición pública de los tensos momentos vividos durante los dos últimos meses de campaña obedezca a piconería por no haber sido considerada en la lista del Congreso. Lo mismo puedo decir de mi mismo, pues no me quitaba el sueño ser candidato, y no lo pedí yo, sino que fue solicitado por tres importantes miembros de la campaña.
En lo personal, le deseo suerte en su intento de fundar un club a su medida donde pueda ser el dueño de la pelota, que no comparto. Pienso que Guzmán es un interesante activo para la política del país, aunque esté equivocado ahora, y crea que se puede gobernar el país creyendo sólo en si mismo y sin equipos, junto a piquichones adheridos a las faldas de su familia.
con julio en la cena
El silencio del suscrito fue público, más no interno. El Gerente de Campaña, el Secretario Provincial de Lima, y el Presidente del Partido, amén del propio candidato, estuvieron siempre informados del malestar causado por algunas actitudes del entorno más cercano de Guzmán. Se abundará en detalles en una futura publicación, por lo que no se dio entrevistas ni declaraciones cuando ocurrió lo que ocurrió, pese a la insistencia de varios colegas de los medios. Claro que habrá, como en el caso de Marjorie, ataques en las redes por parte de algunas de las personas que aún siguen a Guzmán. Aquí no hay insultos ni una sola letra difamatoria. Estaremos preparados para decir la verdad de la milanesa, con nombres, pelos y señales.

El Odio, la tonta excusa del fujimorismo

Lo han convertido en verdad de Perogrullo, han acuñado el slogan perfecto para pretender salir indemnes de toda acusación de corrupción que se les endilgue. Como en las épocas de sus grandes farras, con Borobio y el “Panda” Carlos Raffo, los fujimoristas contestan a todo el mundo con una paporreta aprendida de memoria, cual los chicos que suben a los micros a vendernos caramelos, apelando a una enfermedad, a un pasado delincuencial ligado a las drogas de las que ya se redimieron, o a un hogar disfuncional donde el padre es alcohólico y maltratador, y la madre está muerta, grave, o hace la calle y también es una bruja.

keiko fea

“Pobrecito (a)” dice conmovido el pasajero y suelta sus 50 centavos, un sol o más, sin percatarse que están moviendo la maquinaria de todo un tinglado comercial lucrativo, que amasa miles de soles al día, explotando a esos niños o adolescentes, o le están dando recursos a un fumón de siete suelas para su vicio.

El fujimorismo es igualito. Se victimiza… ¿con qué noble propósito? Volvernos a gobernar, pues. Volver a poner sus manos en las arcas del Estado y convertirlas en su botín. Y cuando se les recuerda su pasado de corrupción, sus vínculos (hasta ahora) con el narcotráfico y el lavado de activos, sus componendas para perpetuarse en el poder, su descarado desparpajo para negar en nuestra propia cara sus crímenes y delitos, sueltan la aprendida, memorizada frase, como autómatas con excusa genial: “Lo que pasa es que tú estás lleno de odio, odias a Fujimori, odias a Keiko, a Kenyi, a Martha Chávez, al color naranja”, y un poco más también te dicen que detestas las jugosas frutas de huando o a la selección holandesa de fútbol.

Todo el que no reconoce, a las buenas o bajo insultos de trolls bien entrenados en las redes sociales, las “maravillas” del decenio fujimorista, y lo sacrificada que es la hija del pobre reo para querer culminar su gesta en bien del país, y por eso terquea y terquea la Presidencia, es una persona llena de odio, de “sed de venganza”, cuando no un “caviar” que pregona en favor de los derechos humanos pero quiere ver liberados a los terroristas.  Esa monserga ya tiene casi dos décadas y aún hay gente que ciega de amor, como los cornudos que son los últimos en enterarse, creen en ella.

Es increíble como personas con tres, cuatro dedos de frente, por su inteligencia en varios otros aspectos de la vida, con quienes me unen vínculos de honesta amistad sincera desde hace muchos años, no pueden debatir conmigo sobre las denuncias de  los Fujimori Boys y sus adláteres, sin esgrimir intentos de soslayar lo evidente, y sin ni una sola peregrina idea de pensar en recapacitar sobre lo que harán este 5 de junio. No. Todo se resume a decirme que estoy lleno de odio.

En ese plan, debo ser más odioso que Darth Vader, que Freddy Kruger, que Laura Bozzo, que Gargamen, y pronto seré excomulgado por el  Higado de Marita. Antes me daba cólera, ahora sonrío con pena porque puede que este país necesite otro sacudón de sus conciencias tras 20 años. Si, pensándolo fríamente,  gana Keiko ¿dejaran de robar? ¿Ya no habrá violaciones de DDHH?, ¿lograran un milagro económico estando como están las finanzas globales? ¿No aprovecharan su mayoría parlamentaria para copar instituciones, y así antidemocráticamente volver a querer perpetuarse? ¿No perseguirán a sus opositores?; ¿De buenas a primeras se convertirán en todo lo contrario que siempre han sido? ¿Se quedarán  en la cárcel Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y el centenar de otros delincuentes que antes fueron gobierno y que ahora habitan prisiones? ¿Ya no habrá aviones, almacenes, locales vinculados al fujimorismo llenos de droga? ¿Irán presos como debería ser Cecilia Chacón, Joaquin Ramírez y su primo Miguel, socio de Kenyi….o el mismo hermanísimo? ¿No tendremos más congresistas como Gagó que contrataba con el Estado estando prohibido de hacerlo, o como aquel que regenta un burdel de niñas en la Selva?

No pues, es una utopía…Sé que se me satanizará por lo que voy a decir, pero es una reflexión en voz alta: quizás la única manera que haya de acabar para siempre con el fujimorismo como opción electoral será, si ganan, observar como despedazan nuestro país nuevamente como si fuera su botín, lo mandan a la mismísima mierda, y nosotros estar dispuestos a sufrir cientos de vejámenes denunciándolos en todos los foros posibles, aunque nos traten como Maduro trata a Capriles, pero con la seguridad que en el 2021 ya no habrá un Fujimori como candidato.

Si PPK les gana el domingo 5, sin posibilidades de articular una mayoría congresal que le permita estabilidad y gobernabilidad, en el 2021 tendremos otra vez la angustia de una Keiko candidata de 45 años, o peor aún, un Kenyi, y postulantes jóvenes que han ido apareciendo como una nueva esperanza, tipo Julio Guzmán o Veronika Mendoza, deberán volver a enfrentar a ese monstruo de psicosociales malévolos que buscarán tumbárselos, con el apoyo incondicional del alanismo que siempre se las arreglará para meter a su gente en los organismos electorales y el Poder Judicial.

Yo no votaré por ella, es sólo una reflexión. Un ejercicio maquiavélico, en caso las balotas la den como triunfadora. A estar alertas. A veces para deshacerse de una fiera no basta huir de ella, hay que atraerla hacia donde está su interés, para así destruirla en virtud a sus propios apetitos. Y no es odio, amigos y amigas fujimoristas. Es solo instinto de supervivencia, sentido moral, repulsión al latrocinio y al asesinato sólo porque se está en el poder.

De “Guzmanlovers” a “Barnecheveres”: El fin del fujimorismo, el humalismo y el APRA

barnechea keiko y guzman

Alfredo Barnechea ha sabido capitalizar los gruesos errores del fujimorismo, el aprismo y el nacionalismo en este proceso electoral, levantando de a pocos y haciendo más o menos lo mismo que hizo Julio Guzmán entre noviembre y fines de febrero, para ponerse prácticamente en la segunda vuelta, a punta de punche de sus bases moradas, una bien diseñada estrategia de marketing en redes y medios, y el destapar a las que deben ser las vedettes de todas las elecciones, las propuestas. Ahora es él quien tiene las posibilidades más a su favor para ser el próximo presidente del Perú. En las calles y redes ha habido una mutación de “guzmanlovers” a “barnecheveres”, lo que implica que el rechazo a los llamados dinosaurios, como acuñara Guzmán respecto de sus rivales fuertes de hace un mes, continúa.

La desastrosa forma en que César Acuña acabó para siempre con su aventura política de querer ser presidente, y la escandalosa injusticia que significó que el JNE filo aprista retirara de la campaña a Guzmán, dándole la mano al líder del partido de Alfonso Ugarte, no sirvieron sin embargo para que a éste le alcanzara y pudiera disputar con PPK el pase al repechaje final con Keiko Fujimori tras la votación del 10 de abril.

El escenario ha cambiado, y a dos semanas del proceso, prácticamente se puede asegurar que Barnechea estaría en esa segunda elección, y que Acción Popular se volvería a encontrar la Presidencia de la República “sin querer queriendo”, pues el anti fujimorismo es casi tan fuerte como el anti aprismo, y la hija del preso ex presidente Fujimori perdería su segunda elección consecutiva.

Fue justamente un representante de AP, Valentín Paniagua,  quién en unos meses llevó a cabo una transición en el gobierno, de un Estado acostumbrado a ser corrompido o sojuzgado con amenazas y chantajes por el fujimorismo, a uno en el que al mismo tiempo que se crecía económicamente, se iban sentando las bases para castigar la impunidad y la infracción a la ley. Al fujimorismo le tiene sin cuidado esto, para ellos (como para los apristas y hay que decirlo también, los ppkcausistas, los chakanos y los seguidores del alcalde Castañeda, cualquier rincón del Estado es una ubre llena de recursos que creen haber ganado el derecho de secar), por lo que Barnechea tiene de ganar la gran oportunidad (como la tuvo Guzmán y la tendría de haber seguido en carrera) de ordenar el aparato público para que sirva más eficientemente a las personas, y no sea al revés.

Esta elección, al parecer significaría el fin del humalismo, que no pudo presentar una alternativa peor que la de Daniel Urresti, y cuyos líderes afrontarán seguramente una feroz investigación y hasta un juicio de residencia por una serie de temas, que salpican a todo el mundo, entre ellos a la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, presente en las cuestionadas agendas de la Primera Dama, al ser su socia y sucesora en la administración de una ONG que contaba con amplios recursos chavistas desde Caracas, algunos gestionados por Martín Belaúnde Lossio, hoy preso.

También del aprismo, o en todo caso del alanismo. Torpemente decidieron unir fuerzas con el PPC, que va de capa caída, cada vez de mal en peor. El peor negocio político para los otrora partidos con controlaron la Asamblea Constituyente tras el retorno a la democracia en 1980. Si pasan la valla, lo que sería un milagro, corren el riesgo de liliputizarse como los movimientos de Florez-Araoz u Olivera, sino hacen una reingeniería y renuevan sus cuadros.

Y, finalmente, también la debacle del fujimorismo en caso que le gane Barnechea a Keiko en esa hipotética segunda vuelta. Igual hubiera sido con Guzmán en la cancha. Que la hija del caudillo que ellos dicen que fue el mejor presidente de la historia, pierda dos elecciones seguidas, con él aún vivo y victimizándose en la cárcel, sumado a todos los cuestionamientos sobre su lista de candidatos al Congreso, donde hay desde lavadores de dinero hasta abiertos socios del narcotráfico; y a que hayan infringido soberbiamente las normas que regulan los comicios, regalando plata, al igual que Acuña,  a través de su creación Factor K, con el consiguiente rechazo que esto ha causado, no le auguran un buen futuro, más que el de tener por última vez una mayoría entre la minoría parlamentaria.

Ahora, Barnechea no es acciopopulista como lo fueran el fundador de ese partido, el dos veces ex presidente Belaúnde Terry o Valentín Paniagua (y como sí lo son sus candidatos a vicepresidentes, Víctor Andrés García B. y Edmundo Del Aguila). Es más bien un outsider como lo es Guzmán. Solo que estuvo ligado a Alan García durante el primer gobierno de éste, para luego ir virando hacia una derecha más conservadora. Es culto, se ha preparado como estadista, no se le conocen chanchullos ni anda vinculado a escándalos.

No sería un lujo extremo pero es una posibilidad de gobierno que podría asegurar 5 años de relativa tranquilidad. Si Guzmán y Todos por el Perú mantienen vigencia y se reestructuran bien, se estaría produciendo para el 2021 una continuidad y una transferencia más saludable para el país que la que podría generarse si el fujimorismo, el alanismo o la fragmentada e ineficaz izquierda llegaran al poder ahora. Con todo lo malo que ha sido este proceso electoral, plagado de irregularidades y de injusticias, se espera que los años de improvisaciones, experimentos y escándalos de corrupción vayan llegando a su fin, para poder por fin modernizar el Perú y llevarlo a globalizarse competitivamente con otras naciones más desarrolladas.