Lima genera prematura candidatitis

El 7 de Octubre del próximo año se realizarán las elecciones municipales y regionales. Normalmente la campaña debería calentarse en mayo o junio del 2018, en que según el calendario electoral deben estar oficializadas las candidaturas, pero ante la pésima administración de alcaldes y presidentes regionales en Lima y provincias, las naturales expectativas por suceder a estos malos funcionarios, se han despertado.
los candidatos a Lima
Claro, habrá candidatos para todos los gustos y colores, y algunos apelarán a propuestas novedosas e inteligentes, mientras otros basarán su postulación en ataques al adversario, o en reunión de fondos para su publicidad, con la promesa de pagar los favores más adelante.El carrusel corrupto de siempre.
A estas alturas, si de Lima se trata, no hay un panorama claro aún. Luis Castañeda se irá con la aprobación en el suelo, y probablemente sea enjuiciado, y Susana Villarán no volverá a tentar la Alcaldía, satanizada por presuntas irregularidades por un lado, y por ineficacia de gestión, por el otro. Alex Kouri está preso, y Lourdes Flores debe haberse quedado curada ya, pues el “métanse la alcaldía al poto” jamás se apartará de ninguna futura campaña a la que sueñe aspirar.
¿Quienes están en el partidor? Enrique Cornejo quedó segundo la vez pasada, con el logo del APRA, bastante devaluado. Apartado del partido de Alfonso Ugarte, busca firmas para inscribir un movimiento llamado “Contigo Ciudadano”. Es un técnico eficaz, pero el escándalo de corrupción de Odebrecht, que ha llevado a la cárcel a algunos de sus colaboradores cercanos cuando fue Ministro de Alan García, lo salpicará irremediablemente. Muchos apristas se han subido a su carro, pues es bastante probable que el partido de la estrella no presente candidato.
Otro es Juan Carlos Zurek, actual Alcalde de La Molina, que se va de su distrito con poco apoyo popular. Va con los colores de Somos Perú, y ya está colocando aspirantes en diversos distritos, como Gina Galvez (ex gerenta suya y de Martín del Pomar en Barranco) para la alcaldía de Surco, y la ex pepecista Jessica Vargas, ex alcaldesa del tradicional distrito del Puente de los Suspiros, que busca repetir el plato.
Julio Gagó es el candidato de “Crece Lima”, un nuevo membrete de un sector del fujimorismo, el ligado a Kenji Fujimori, de quien es muy amigo, al igual que otros referentes de esa agrupación, como Alberto Aguinaga. Gagó fue parlamentario y estuvo investigado, y casi desaforado, por acusaciones de tráfico de influencias. El llamado “fujimorismo oficial”, de Fuerza Popular, lidedrado por Keiko Fujimori aún deshoja margaritas y no se ha decidido.
La ex legisladora Esther Capuñay (ex Solidaridad) sería la candidata de Alianza para el Progreso de César Acuña, el pastor Humberto Lay volvería a postular por Restauración Nacional, y José Luna (también ex congresista de Solidaridad Nacional) ha inscrito, con el apoyo de Erasmo Wong, su movimiento Podemos Perú, y el candidato sería él mismo, o quizás Nano Guerra García.
Gustavo Guerra García sería el aspirante de un  sector de la izquierda, que aglutina a líderes como Susana Villarán, Salomón Lerner y Yehude Simon en un bloque llamado “Avanza Lima”. Otras dos facciones, la de Verónika Mendoza (llamada “Nuevo Perú”) y la de Marco Arana (que dirige el Frente Amplio) no deciden aún si se congregarían en torno a esta figura única o irían separados. Esto último es lo más probable, aunque las conversaciones con Marisa Glave y otros dirigentes de “Nuevo Perú” están avanzadas. Si ellos aceptan, es un  hecho que el bloque de Arana se inhibirá, o quizás busque aliados más radicales. Hay que recordar que ya logró su inscripción Avanza País, liderado por Pedro Cenas, pero que es una creación de los hermanos Ulises y Antauro Humala.
El PPC  se debate entre llevar como candidato a Alberto Beingolea o al alcalde de San Borja, Marco Alvarez. En AP se especula con la posibilidad que sea el actual regidor metropolitano Augusto Rey, quien lo ha descartado en principio. El partido de gobierno, Peruanos por el Cambio, lanzaría a una mujer, según su dirigente Gilbert Violeta. No se han voceado nombres aún, pero el secretario de organización de esa agrupación, Jorge Villacorta, afirmó que esta interesado en postular.
Los alcaldes de Miraflores (Jorge Muñoz), Ate (Oscar Benavides), Surco (Roberto Gomez Baca), Jesús María (Juan Manuel Ocrospoma) y San Isidro (Manuel Velarde) o buscan firmas para inscribir movimientos propios, o conversan con las dirigencias de Acción Popular, Siempre Unidos, Solidaridad Nacional, Fuerza Popular, Perú Patria Segura, organizaciones ya inscritas, para ver si terminan siendo sus abanderados.
“Vamos Perú”, organización ligada a ex autoridades del Callao como Alex Kouri y Juan Sotomayor, que postularan en las elecciones pasadas a Fernán Altuve, conversa con el comunicador radial Philip Butters para ver si acepta ser su candidato.
Finalmente, Todos por el Perú, partido liderado por Aureo Zegarra, que llevó como candidato presidencial en el 2016  a Julio Guzmán (ya apartado de su organización) y que estuvo a punto de competir en segunda vuelta con el fujimorismo, oficializó la pre candidatura del abogado y periodista Alberto Bajak, como su aspirante a Lima, mientras se perfilan ya los nombres de sus postulantes a varios gobiernos regionales y distritales en todo el país
El diagnóstico de lo que ocurre en la capital, y que hay que solucionar, es más que evidente. Caos en el transporte, desorden administrativo, zonificaciones superpuestas, inseguridad, pésima disposición a respetar espacios públicos, concesiones indiscriminadas bajo contratos sospechosos, ausencia de áreas verdes y recreativo-deportivas, poca coordinación con la policía, los bomberos y las unidades de salud, nulo apoyo a los emprendimientos.
De entre  todo el abanico de postulaciones que hemos reseñado, a las que se sumarán seguro unas cuantas más, esperamos ver propuestas y no guerra, concertación para arribar a soluciones integradas tomando incluso los aportes del adversario, mejorándolos, y no acusaciones de plagios o traiciones.
Lima quiere a su mejor vecino trabajando para sus conciudadanos, y no un político indeseable más. Alguien que se comprometa a servir y no a “robar haciendo obra”. Un equipo que llame a los vencidos y los anime a trabajar todos por la ciudad que necesitamos, y pueda en unos años salir a la calle y ser saludado cordialmente, y no estigmatizado o enjuiciado por haber sido ineficaz o corrupto.
Anuncios

Las lecciones del proceso electoral y mi “experiencia Guzmán”

Tenemos nuevo Presidente, Pedro Pablo Kuczynski, al que se debe apoyar de forma cohesionada y responsable, y vale la oportunidad para que el suscrito haga algunas reflexiones en primera persona sobre las lecciones que nos ha dejado el medio año de vertiginosa campaña electoral que hemos vivido, en el que tuve ocasión de participar activamente, como parte del equipo de “Todos por el Perú”, liderado por Aureo Zegarra, que postuló a Julio Guzmán a la Presidencia de la República.
los candidatos 2016
La primera lección: “A veces en la puerta del horno se quema el pan”. Y esto va obviamente para el fujimorismo, que ya se sentía ganador, y acusó groseros exabruptos de soberbia y ninguneo con todos los demás, amén de volver a caer en la conformación de un equipo que hacía agua por todos lados en lo referente a propuestas (la única en limpio era el indulto a su líder) además de escasa solvencia moral.
Otros que mordieron el polvo fueron César Acuña por sus plagios y acusaciones de lavado de activos, Alan García y su desastrosa alianza con el PPC (y encima su poca visión para ver que los narcoindultos le pasarían la factura), Alejandro Toledo que tendrá que buscar firmas de nuevo para refundar su partido (si es que antes no va preso, pues su situación es muy complicada), el nacionalismo, dos veces protagonista en los últimos procesos ganando el del 2011, y ahora totalmente desmantelado por obra y gracia de su presidenta Nadine Heredia; el alcalde Castañeda, que pese a su aprobación en Lima (inflada en nuestra opinión) tuvo que retirar a su candidato presidencial o perdía la inscripción; y Guzmán, que se dejó encimar por un entorno nefasto de personas sin escrúpulos por un lado (dos o tres) y de incompetentes por el otro (también un par y alguno más) y abusando de la buena fe de un partido con una docena de años de fundado que le dio su logo, sus firmas, sus bases, sus técnicos y un trabajo de recolección de fondos, desperdició la oportunidad de convertirse en el outsider que esperaba el Perú, mal inscribió su fórmula y su lista congresal, quiso copar con ese entorno los estamentos de la organización que lo cobijó, y se mostró como un mal perdedor, arengando para que no haya elecciones, y ahora, lanzándose solito, mismo mesías iluminado, a buscar un millón y más de firmas para construir el sueño del partido propio, como si no tuviéramos ya bastantes.
Párrafo aparte merecen los organismos electorales. Se necesita una reingeniería total en el JNE y la ONPE. Han convertido el pasado proceso en un chiste cruel, en un circo trasnochado, donde ha corrido influencia partidaria (y quizás también dinero). Fregó a algunos por las puras, dejó pasar a otros que no se merecían seguir en carrera.
El fujimorismo, quiérase o no, será protagonista este primer año, y quizás el segundo, en virtud a la abrumadora mayoría parlamentaria que tiene. Lamentablemente ya estamos viendo su entraña, convenida y venenosa. Volver con la cantaleta de la liberación de su líder preso como si ese fuera un tema de interés nacional, y encima chantajear con eso al gobierno, pues si no se cede no habría voto de confianza al gabinete ni facultades legislativas para arrancar las reformas urgentes que se requieren tras el mediocre paso del humalismo por Palacio.
keiko fea
Vaticinamos una ruptura en él. Más del 65% de sus congresistas no son militantes naranjas, sino operadores políticos regionales, que se sumaron al coche que aparecía como ganador, y hay de todo ahí, desde personas para los que la política es un juego de negociaciones y conveniencias muchas veces amoral, y otros que no se sentirán cómodos con Kenyi, la señora Chacón, el puneño Mamani y otras perlas así, y preferirán tratar directamente con los ministros de PPK las demandas de sus poblaciones, acercándose de a pocos a posturas más razonables, que los alejarán de la olla de grillos en que se convertirá FP en estos cinco años, con Fujimori preso aún, y sus dos hijos políticos sacándose los ojos para ver quien representa a la dinastía en el 2021.
La izquierda tiene la gran oportunidad de demostrar madurez. Hay algunos personajes interesantes entre los elegidos, como también hay de los que no aprenden pese a los trancazos que la historia les ha dado. El liderazgo de Verónika Mendoza se puede diluir si Marco Arana decide que el 2021 es su momento, Marisa Glave apuesta por no ser segundona ya y prefiere ponerse al frente, y ojo, Gregorio Santos, ya libre tras un abusivo encarcelamiento de dos años, reedita con más potencia lo alcanzado en las pasadas elecciones, en las que triunfó ampliamente en Cajamarca y tuvo nichos interesantes en otros puntos del país, aunque lamentablemente (para él) no le alcanzara para tener bancada parlamentaria.
Veremos que tan fino hila PPK, que a decir verdad se encontró la Presidencia por el lío que fue el proceso gracias a los organismos electorales, la debacle de Guzmán y Acuña, y el anti fujimorismo y anti comunismo, que jugaron un partido importante. Merece destacarse el trabajo silencioso y desinteresado de “Líderes en Acción”, un colectivo formado por un joven ex operador de Guzmán, el presidente de EBC Perú, Martin Palomino. Recorrió todo el Perú, aglutinó integrantes de ex comités morados y de Barnechea, Lay, Acuña, ex humalistas y ex toledistas, como pepecistas frustrados por la alianza con el APRA, y marcaron la diferencia en la segunda vuelta. Esos 42,600 sufragios con los que PPK se impuso a Keiko Fujimori (y quizás algunos más) hay que decirlo, se los deben a LEA de Palomino.
ppk y martin
Respecto a mi “experiencia Guzmán”, poco se puede añadir a lo expresado en su valiente carta abierta por Marjorie Effio, quien fue Jefa de Prensa de la candidatura, y con quien compartimos algunas responsabilidades de la misma. Es falso que su exposición pública de los tensos momentos vividos durante los dos últimos meses de campaña obedezca a piconería por no haber sido considerada en la lista del Congreso. Lo mismo puedo decir de mi mismo, pues no me quitaba el sueño ser candidato, y no lo pedí yo, sino que fue solicitado por tres importantes miembros de la campaña.
En lo personal, le deseo suerte en su intento de fundar un club a su medida donde pueda ser el dueño de la pelota, que no comparto. Pienso que Guzmán es un interesante activo para la política del país, aunque esté equivocado ahora, y crea que se puede gobernar el país creyendo sólo en si mismo y sin equipos, junto a piquichones adheridos a las faldas de su familia.
con julio en la cena
El silencio del suscrito fue público, más no interno. El Gerente de Campaña, el Secretario Provincial de Lima, y el Presidente del Partido, amén del propio candidato, estuvieron siempre informados del malestar causado por algunas actitudes del entorno más cercano de Guzmán. Se abundará en detalles en una futura publicación, por lo que no se dio entrevistas ni declaraciones cuando ocurrió lo que ocurrió, pese a la insistencia de varios colegas de los medios. Claro que habrá, como en el caso de Marjorie, ataques en las redes por parte de algunas de las personas que aún siguen a Guzmán. Aquí no hay insultos ni una sola letra difamatoria. Estaremos preparados para decir la verdad de la milanesa, con nombres, pelos y señales.

De “Guzmanlovers” a “Barnecheveres”: El fin del fujimorismo, el humalismo y el APRA

barnechea keiko y guzman

Alfredo Barnechea ha sabido capitalizar los gruesos errores del fujimorismo, el aprismo y el nacionalismo en este proceso electoral, levantando de a pocos y haciendo más o menos lo mismo que hizo Julio Guzmán entre noviembre y fines de febrero, para ponerse prácticamente en la segunda vuelta, a punta de punche de sus bases moradas, una bien diseñada estrategia de marketing en redes y medios, y el destapar a las que deben ser las vedettes de todas las elecciones, las propuestas. Ahora es él quien tiene las posibilidades más a su favor para ser el próximo presidente del Perú. En las calles y redes ha habido una mutación de “guzmanlovers” a “barnecheveres”, lo que implica que el rechazo a los llamados dinosaurios, como acuñara Guzmán respecto de sus rivales fuertes de hace un mes, continúa.

La desastrosa forma en que César Acuña acabó para siempre con su aventura política de querer ser presidente, y la escandalosa injusticia que significó que el JNE filo aprista retirara de la campaña a Guzmán, dándole la mano al líder del partido de Alfonso Ugarte, no sirvieron sin embargo para que a éste le alcanzara y pudiera disputar con PPK el pase al repechaje final con Keiko Fujimori tras la votación del 10 de abril.

El escenario ha cambiado, y a dos semanas del proceso, prácticamente se puede asegurar que Barnechea estaría en esa segunda elección, y que Acción Popular se volvería a encontrar la Presidencia de la República “sin querer queriendo”, pues el anti fujimorismo es casi tan fuerte como el anti aprismo, y la hija del preso ex presidente Fujimori perdería su segunda elección consecutiva.

Fue justamente un representante de AP, Valentín Paniagua,  quién en unos meses llevó a cabo una transición en el gobierno, de un Estado acostumbrado a ser corrompido o sojuzgado con amenazas y chantajes por el fujimorismo, a uno en el que al mismo tiempo que se crecía económicamente, se iban sentando las bases para castigar la impunidad y la infracción a la ley. Al fujimorismo le tiene sin cuidado esto, para ellos (como para los apristas y hay que decirlo también, los ppkcausistas, los chakanos y los seguidores del alcalde Castañeda, cualquier rincón del Estado es una ubre llena de recursos que creen haber ganado el derecho de secar), por lo que Barnechea tiene de ganar la gran oportunidad (como la tuvo Guzmán y la tendría de haber seguido en carrera) de ordenar el aparato público para que sirva más eficientemente a las personas, y no sea al revés.

Esta elección, al parecer significaría el fin del humalismo, que no pudo presentar una alternativa peor que la de Daniel Urresti, y cuyos líderes afrontarán seguramente una feroz investigación y hasta un juicio de residencia por una serie de temas, que salpican a todo el mundo, entre ellos a la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, presente en las cuestionadas agendas de la Primera Dama, al ser su socia y sucesora en la administración de una ONG que contaba con amplios recursos chavistas desde Caracas, algunos gestionados por Martín Belaúnde Lossio, hoy preso.

También del aprismo, o en todo caso del alanismo. Torpemente decidieron unir fuerzas con el PPC, que va de capa caída, cada vez de mal en peor. El peor negocio político para los otrora partidos con controlaron la Asamblea Constituyente tras el retorno a la democracia en 1980. Si pasan la valla, lo que sería un milagro, corren el riesgo de liliputizarse como los movimientos de Florez-Araoz u Olivera, sino hacen una reingeniería y renuevan sus cuadros.

Y, finalmente, también la debacle del fujimorismo en caso que le gane Barnechea a Keiko en esa hipotética segunda vuelta. Igual hubiera sido con Guzmán en la cancha. Que la hija del caudillo que ellos dicen que fue el mejor presidente de la historia, pierda dos elecciones seguidas, con él aún vivo y victimizándose en la cárcel, sumado a todos los cuestionamientos sobre su lista de candidatos al Congreso, donde hay desde lavadores de dinero hasta abiertos socios del narcotráfico; y a que hayan infringido soberbiamente las normas que regulan los comicios, regalando plata, al igual que Acuña,  a través de su creación Factor K, con el consiguiente rechazo que esto ha causado, no le auguran un buen futuro, más que el de tener por última vez una mayoría entre la minoría parlamentaria.

Ahora, Barnechea no es acciopopulista como lo fueran el fundador de ese partido, el dos veces ex presidente Belaúnde Terry o Valentín Paniagua (y como sí lo son sus candidatos a vicepresidentes, Víctor Andrés García B. y Edmundo Del Aguila). Es más bien un outsider como lo es Guzmán. Solo que estuvo ligado a Alan García durante el primer gobierno de éste, para luego ir virando hacia una derecha más conservadora. Es culto, se ha preparado como estadista, no se le conocen chanchullos ni anda vinculado a escándalos.

No sería un lujo extremo pero es una posibilidad de gobierno que podría asegurar 5 años de relativa tranquilidad. Si Guzmán y Todos por el Perú mantienen vigencia y se reestructuran bien, se estaría produciendo para el 2021 una continuidad y una transferencia más saludable para el país que la que podría generarse si el fujimorismo, el alanismo o la fragmentada e ineficaz izquierda llegaran al poder ahora. Con todo lo malo que ha sido este proceso electoral, plagado de irregularidades y de injusticias, se espera que los años de improvisaciones, experimentos y escándalos de corrupción vayan llegando a su fin, para poder por fin modernizar el Perú y llevarlo a globalizarse competitivamente con otras naciones más desarrolladas.

GUZMAN: ENTRE EL FRAUDE Y EL HARAKIRI

El Jurado Nacional de Elecciones asestó un duro golpe no sólo a una organización política que tenía todas las boletas a favor para enfrentarse (y quizás ganarle) a Keiko Fujimori en segunda vuelta, sino a la endeble democracia en el país.

guzman

Julio Guzmán ha señalado que el rechazo a su inscripción es un fraude, que partidos tradicionales que siempre han mangoneando a los poderes del Estado, han urdido con representantes de los organismos electorales con clara filiación aprista un complot para sacarlo de carrera, porque representa una opción de cambio estructural, y es una amenaza para los corruptos de siempre. Tiene razón en mucho de lo que expresa, y también se equivoca en parte.

Para nadie es un secreto que existen claras diferencias entre lo que son las razones para excluir del proceso a Cesar Acuña (razones que también deberían valer para el fujimorismo), y las que se han merituado para descabezar la candidatura de Guzmán (y que en buen romance también harían inválida la postulación de la alianza entre el APRA y el PPC). En un caso, hay infracciones claras de la ley electoral, en el otro, innegables errores administrativos del partido TPP, pero que siendo subsanables, no calificaban para una exigencia tan inflexible del JNE. Se ha apelado indignamente a cuestionar en un momento que no se debía (las tachas) cuestiones de democracia interna ya convalidadas por el JEE. Sin embargo, se mide con una vara a los de siempre, y con otra a los nuevos.

La plancha de Peruanos por el Cambio se “eligió” en una mesa única en la que había militantes de otros partidos, y contravino sus estatutos, mientras que el PPC no adecuó los suyos para una alianza con el APRA, siendo sancionada por un órgano de su partido no correspondiente, pero el ROP no la cuestionó.  Incluso la candidatura del Partido Nacionalista se oleó y sacramentó en un día, sin ningún proceso interno legal, ungiéndose a Daniel Urresti como antes se había hecho con Milton Von Hesse.

Y de las dádivas y regalos en campaña, se sabe que no sólo Acuña cometió irregularidades, sino también Keiko Fujimori, y candidatos al Congreso de esa agrupación (como su hermano Kenyi) y de otras (como José Luna de Solidaridad Nacional y muchos más).

Todos por el Perú apelaría una vez más mediante un recurso extraordinario ante el propio JNE, que sólo vía un milagro variaría su posición, y se dirigirá al TC con una medida cautelar para hacer respetar el derecho de participación en las elecciones, en un trámite que podría durar semanas, cuando solo falta un mes para el proceso, y las cédulas ya se empiezan a imprimir. Estos recursos, como los de la intervención de la justicia internacional buscan sólo señalar que existe una voluntad clara de perpetuar el statu quo de gobierno en el país, más no parece que vayan a cambiar el panorama.

Y con todo, fortalecen a Guzmán en una eventual postulación en el 2021, si TPP decide lanzarlo nuevamente como su candidato, o busca otro vehículo para tal fin. Ha demostrado su pasta de líder preparado, ha armado un equipo de campaña sólido y eficaz que largamente ha derrotado a Favre y otros “gurús” del marketing político, y su discurso ha calado en la población del país, sobre todo en los más jóvenes. Ir hasta el final, aun cuando no logre su cometido en esta ocasión y lo acompañen la verdad y la buena intención, lo posicionarán como una opción fuerte en 5 años, si se corrigen los errores.

¿En qué se equivocó el candidato morado?  Dejó abierta de par en par la puerta de su organización a tirios y troyanos, metiéndose por la ventana un montón de “topos” de diversas filiaciones, que contribuyeron a entrampar las cosas. Gente ineficiente, improvisada, que siempre está a la caza de oportunidades reemplazó a leales y más preparados cuadros, que estuvieron ahí cuando Guzmán aún no llegaba ni al 1% y que fueron aislados y maltratados. Y sumado a esto, puso en manos equivocadas, improvisadas y sin experiencia alguna (con la anuencia de buena fe del CEN de la organización partidaria) cuestiones delicadas como los mecanismos de democracia interna para la inscripción de la plancha, y la designación de las listas al Congreso en todas las circunscripciones del país, muchas de las cuales también fueron declaradas inadmisibles.

Una vez más se comprueba que el país lo manejan los más pendejos, como lo señalara en columnas anteriores, y que los bien intencionados deben mirar nomás, sin atreverse a hacerles frente, participando según sus reglas, pero sin hacerles sombra. Una muestra más que aún no hemos madurado como corresponde en lo político.