Bancadas parlamentarias pegadas con mocos y babas

La cosa es llegar al Congreso, a la Alcaldía, al Gobierno Regional, a la Presidencia. No importa cómo, o si hay que aliarse con Dios y con el Diablo, y caer en lo que alguna vez se criticó: regalar prebendas a cambio de votos. Así es la política en el Perú, pues, y no hay milagro que la cambie, lamentablemente.

mocos y babas

Es lo que hemos observado estas últimas semanas, más acusadamente que en meses anteriores. Si bien ya ha habido casos de alejamientos de legisladores de sus bancadas de origen (Yeni Vilcatoma de Fuerza Popular, y Roberto Vieira de Peruanos por el Kambio), en los días pasados la crisis al interior del fujimorismo y del bloque de izquierda llamado Frente Amplio se ha agudizado.

El virus causante de este descalabro que amenaza partir dos de los más importantes grupos legislativos en el Congreso, se llama autoritarismo, es cierto, pero también conveniencia electorera, anteojeras a la hora de buscar un sitial donde capturar una curul, muchas veces sabiendo bien de que pie cojean los eventuales aliados en la campaña.

En el fujimorismo la cosa viene mal desde el saque. Para nadie es un secreto que los hijos el encarcelado líder de ese grupo, Keiko y Kenji Fujimori, vienen midiendo fuerzas para ver quien será el candidato presidencial en el 2021. Aunque parezca increíble, los pasivos de Keiko (Joaquin Ramirez, el no trabajar, su intromisión autoritaria en decisiones parlamentarias, su ciego afán de desestabilizar el gobierno a punta de interpelaciones y censuras, el aprovechamiento político de las donaciones durante los desastres naturales) le van pasando la factura, y se observa con un liderazgo más fino a su hermano menor (esto, hay que decirlo también, es una bien diseñada campaña de marketing).

Si bien ante las acusaciones y frente al régimen de PPK se han mostrado como una bancada sólida, monolítica, a la hora de votar (con generales que tienen voz de mando sobre sus “tropas”: Cecilia Chacon, Luz Salgado, Lourdes Alcorta, Hector Becerril y Luis Galarreta) , la procesión va por dentro, y recientemente la ha destapado la atractiva e inteligente congresista loretana Patricia Donayre, en virtud al tema de la reforma electoral, que debe ser ley pronto, y en la que el grupo mayoritario ha desestimado sus argumentos (bastante democráticos y purificadores de lo que hay hasta el momento) por considerar que se parecen a los propuestos por el Poder Ejecutivo y los organismos electorales, y a ellos le conviene lo ambiguo respecto a las fuentes de financiamiento de las campañas.

Su molestia ha sido evidente, ha reclamado airadamente al presidente de la Comisión de Constitución, su colega de bancada Miguel Torres (keikista convicto y confeso), y hasta ha señalado que no es posible que la lideresa del partido intervenga directamente en las decisiones de los parlamentarios, que no están sujetos a mandato imperativo, pero nada.

No le han hecho caso, y ahora siente en carne propia lo que es ser una “invitada” del fujimorismo para que les arrastre votos en su tierra, y que deja de serles útiles en cuanto piensa por si misma. Se lo dijimos en la campaña por Facebook porque nos cae bien, pero más primó la angurria, pues.

Ahora, Donayre evalúa retirarse de la bancada, y provocaría un cisma, pues hay una docena de legisladores provincianos, unidos con mocos y babas al fujimorismo durante la campaña, que ya no aguantan los desplantes de Keiko y sus “generales”.

En el Frente Amplio sucede algo similar. De amplitud, nada. Reeditando las mismas viejas rencillas que han hecho que sus proyectos políticos naufraguen siempre, la izquierda nacional no aprende de sus errores, y se ensarzan en tontas discusiones internas, que de ideológicas no tienen nada, sino que solo desnudan los apetitos de poder de sus líderes.

La bancada se ha partido en dos, y ambas facciones se acusan mutuamente de autoritarismo. Una es comandada por el ex cura Marco Arana, y la otra por Manuel Dammert, Marisa Glave y otros seguidores conspicuos de la ex candidata presidencial Veronika Mendoza, y que buscan formar un nuevo grupo electorero, “Nuevo Perú”, que desean que sea reconocido también como fuerza política por el Consejo Directivo del Congreso. El nombre ya ha sido usado antes en una elección nacional, y tuvo como candidatos al Parlamento nada menos que a Javier Diez Canseco y al ex diputado Manuel Benza Pflucker.

Arana se ha irrogado atribuciones extra reglamentarias, y ha sometido a disciplina a miembros de la bancada, ha removido de comisiones a legisladores de la facción contraria de su mismo grupo parlamentario, y ha redactado un reglamento interno del grupo parlamentario, entregado a la presidencia del Congreso, documento que no es fruto del consenso entre todos los congresistas elegidos bajo la misma bandera.

Claro, ahora, el ex sacerdote es poco menos que el Anticristo para los seguidores de la light Veronika, pero no le pueden contar a la ciudadanía que no sabían quien era, cuando se hizo conocido liderando las protestas anti mineras, cerrando carreteras, negándose a todo tipo de diálogo con Ministros y legisladores durante casi 10 años. Lo pusieron de candidato a Vicepresidente, cabeza de lista parlamentaria, y vocero de su bancada, pues.

Llorar sobre la leche derramada, en política, no se ve bien. Hay que admitir hidalgamente los errores. Y esto va tanto para Patty Donayre, aburrida ya del fujimorismo, como para Marisa Glave y los otros legisladores hartos del FA que los cobijó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS “LIKES” EN LAS REDES Y EL PANORAMA POLITICO

Los memes “mala leche” en que se recuerda al actor Salvador del Solar encarnando al mojigato soldado Pantaleón Pantoja, enchuchado hasta los tuétanos de la prostituta colombiana que interpretaba Angie Cepeda, en una película de Lombardi basada en una novela exitosa de Vargas Llosa, hace más de dos décadas, no se hicieron esperar, una vez se conoció su designación como nuevo Ministro de Cultura.

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Y es que la repulsa de las redes es así. No se para a meditar muchas veces, arrasa con todo por moda y tendencia. Y es por eso que han tenido tanto éxito las marchas contra Keiko Fujimori, la de los “pulpines” que se tiró abajo una controvertida ley laboral en el gobierno anterior, y la orientada a protestar contra la violencia femenina con el logo de “Ni una Menos”.

Ese mismo rumor mediático que va tomando cuerpo a más “likes”, es el mismo que puso el grito en el cielo cuando el cantante Bob Dylan ganó el Premio Nobel de Literatura, y ojo, es el mismo que ocasionó la tragedia de Huaycán, donde la gente se desbordó atacando una comisaría porque se decía que habían detenido ahí a un presunto asesino de niños que traficaba con sus órganos.

Así es nuestro país. Lo que un día es blanco al otro día es negro. Y ambas visiones están bien y consiguen muchos “me gusta” en las redes. Si no, no se explica como el fujimorismo, después de todo lo que robó, asesinó, y destruyó las instituciones democráticas, tenga ahora mayoría parlamentaria y sancione el transfuguismo que ellos mismos inventaron a cambio de unos buenos fajos de billetes en la salita del Servicio de Inteligencia.

La designación de Del Solar (al parecer calificado académicamente para el puesto) es un genial golpe de efecto del gobierno de PPK al margen de la grita desorbitada de quienes ya nos tienen acostumbrados a sus desopilantes declaraciones, como el congresista naranja Héctor Becerril, líder de su tribuna en contra, pues no se le perdona sus anteriores declaraciones de crítica a Joaquín Ramírez y Chlimper, los hombres fuertes de la fallida campaña de Keiko Fujimori este año.

Del Solar entra a refrescar un gabinete contra las cuerdas por el affaire del ex titular de Defensa Mariano González, renunciado por contratar a su pareja sentimental en su despacho, con un sueldo principesco. Y el puesto de éste lo asume, el anterior titular del portafolio de Cultura, Jorge Nieto Montesinos. Los prejuicios contra el actor, que tiene sendos diplomas académicos y ha demostrado su interés por la promoción cultural más allá de sus performances en la pantalla, están fuera de lugar. Habrá que ver su gestión.

Pero las crisis no acaban ahí. La amenaza del vocero fujimorista Luis Galarreta, apuntando a sus adversarios con los garfios que hacen las veces de sus manos, en el sentido que el gobierno “debe ir buscando 18 nuevos Ministros” si se hace cuestión de confianza en el gabinete una eventual censura del Ministro de Educación, Jaime Saavedra, (otra de las piñatas de la mayoría parlamentaria que ve en él un escollo para poder tumbarse la Ley Universitaria y poder controlar a su antojo los gobiernos en las altas casas de estudios).

Si Saavedra es censurado en la interpelación, el gobierno podría retrucar pidiendo que se vote una moción de confianza a todo el Consejo de Ministros, una nueva investidura legislativa. Y de no darse, caería el Gabinete Zavala. Carlos Bruce, vocero de la bancada oficialista, devolvió el golpe a Galarreta, señalando que sería bueno que el fujimorismo “se busque también otros 72 congresistas”, en alusión que el régimen podría verse obligado a cerrar el Parlamento y convocar nuevas elecciones para él.

Así las cosas, el panorama está enrarecido al máximo. Haría bien el gobierno quizás en desprenderse de Saavedra antes que la sangre llegue al río. No sabemos si tiene responsabilidad en el mal uso de los fondos aprobados para que el Comité Olímpico Peruano organice los Juegos Panamericanos, o en las compras de su sector beneficiando a personas allegadas a funcionarios nombrados por él. Pero pensamos que ya estuvo bastante tiempo en el portafolio (viene desde el gobierno de Humala) y  dar un paso al costado no siempre es muestra de debilidad y fracaso, sino que a veces puede ser una movida inteligente.

Y lo mismo se puede decir del Ministro del Interior, Carlos Basombrío. El incendio donde murieron jóvenes bomberos, lo que pasó en Huaycán, y sobre todo sus patinadas en el caso del siniestro de Larcomar, donde orientado por los empresarios que buscan salvar su responsabilidad, hasta había divulgado el rostro de un ciudadano ajeno a la tragedia y ofrecido una recompensa por él, le han aguado el romance con los dígitos de aprobación.

Dejar a los adversarios sin argumentos para seguir boicoteando la gestión no siempre es enzarzarse en una pelea a muerte con ellos, sino que en ocasiones es atender el clamor ciudadano, ese que a veces se expresa en los “likes” acertadamente y no como producto de un arrebato hepático.

A Del Solar y Nieto se les debe dar el beneficio de la duda, en vista que el régimen aún no cumple medio año. Eso es de demócratas y caballeros. Y en el caso de Saavedra y Basombrío, si los pulgares del soberano están abajo, no es saludable terquear, pues el resultado podría ser una crisis aún mayor que atente contra nuestra aún frágil, endeble democracia.

Las lecciones del proceso electoral y mi “experiencia Guzmán”

Tenemos nuevo Presidente, Pedro Pablo Kuczynski, al que se debe apoyar de forma cohesionada y responsable, y vale la oportunidad para que el suscrito haga algunas reflexiones en primera persona sobre las lecciones que nos ha dejado el medio año de vertiginosa campaña electoral que hemos vivido, en el que tuve ocasión de participar activamente, como parte del equipo de “Todos por el Perú”, liderado por Aureo Zegarra, que postuló a Julio Guzmán a la Presidencia de la República.
los candidatos 2016
La primera lección: “A veces en la puerta del horno se quema el pan”. Y esto va obviamente para el fujimorismo, que ya se sentía ganador, y acusó groseros exabruptos de soberbia y ninguneo con todos los demás, amén de volver a caer en la conformación de un equipo que hacía agua por todos lados en lo referente a propuestas (la única en limpio era el indulto a su líder) además de escasa solvencia moral.
Otros que mordieron el polvo fueron César Acuña por sus plagios y acusaciones de lavado de activos, Alan García y su desastrosa alianza con el PPC (y encima su poca visión para ver que los narcoindultos le pasarían la factura), Alejandro Toledo que tendrá que buscar firmas de nuevo para refundar su partido (si es que antes no va preso, pues su situación es muy complicada), el nacionalismo, dos veces protagonista en los últimos procesos ganando el del 2011, y ahora totalmente desmantelado por obra y gracia de su presidenta Nadine Heredia; el alcalde Castañeda, que pese a su aprobación en Lima (inflada en nuestra opinión) tuvo que retirar a su candidato presidencial o perdía la inscripción; y Guzmán, que se dejó encimar por un entorno nefasto de personas sin escrúpulos por un lado (dos o tres) y de incompetentes por el otro (también un par y alguno más) y abusando de la buena fe de un partido con una docena de años de fundado que le dio su logo, sus firmas, sus bases, sus técnicos y un trabajo de recolección de fondos, desperdició la oportunidad de convertirse en el outsider que esperaba el Perú, mal inscribió su fórmula y su lista congresal, quiso copar con ese entorno los estamentos de la organización que lo cobijó, y se mostró como un mal perdedor, arengando para que no haya elecciones, y ahora, lanzándose solito, mismo mesías iluminado, a buscar un millón y más de firmas para construir el sueño del partido propio, como si no tuviéramos ya bastantes.
Párrafo aparte merecen los organismos electorales. Se necesita una reingeniería total en el JNE y la ONPE. Han convertido el pasado proceso en un chiste cruel, en un circo trasnochado, donde ha corrido influencia partidaria (y quizás también dinero). Fregó a algunos por las puras, dejó pasar a otros que no se merecían seguir en carrera.
El fujimorismo, quiérase o no, será protagonista este primer año, y quizás el segundo, en virtud a la abrumadora mayoría parlamentaria que tiene. Lamentablemente ya estamos viendo su entraña, convenida y venenosa. Volver con la cantaleta de la liberación de su líder preso como si ese fuera un tema de interés nacional, y encima chantajear con eso al gobierno, pues si no se cede no habría voto de confianza al gabinete ni facultades legislativas para arrancar las reformas urgentes que se requieren tras el mediocre paso del humalismo por Palacio.
keiko fea
Vaticinamos una ruptura en él. Más del 65% de sus congresistas no son militantes naranjas, sino operadores políticos regionales, que se sumaron al coche que aparecía como ganador, y hay de todo ahí, desde personas para los que la política es un juego de negociaciones y conveniencias muchas veces amoral, y otros que no se sentirán cómodos con Kenyi, la señora Chacón, el puneño Mamani y otras perlas así, y preferirán tratar directamente con los ministros de PPK las demandas de sus poblaciones, acercándose de a pocos a posturas más razonables, que los alejarán de la olla de grillos en que se convertirá FP en estos cinco años, con Fujimori preso aún, y sus dos hijos políticos sacándose los ojos para ver quien representa a la dinastía en el 2021.
La izquierda tiene la gran oportunidad de demostrar madurez. Hay algunos personajes interesantes entre los elegidos, como también hay de los que no aprenden pese a los trancazos que la historia les ha dado. El liderazgo de Verónika Mendoza se puede diluir si Marco Arana decide que el 2021 es su momento, Marisa Glave apuesta por no ser segundona ya y prefiere ponerse al frente, y ojo, Gregorio Santos, ya libre tras un abusivo encarcelamiento de dos años, reedita con más potencia lo alcanzado en las pasadas elecciones, en las que triunfó ampliamente en Cajamarca y tuvo nichos interesantes en otros puntos del país, aunque lamentablemente (para él) no le alcanzara para tener bancada parlamentaria.
Veremos que tan fino hila PPK, que a decir verdad se encontró la Presidencia por el lío que fue el proceso gracias a los organismos electorales, la debacle de Guzmán y Acuña, y el anti fujimorismo y anti comunismo, que jugaron un partido importante. Merece destacarse el trabajo silencioso y desinteresado de “Líderes en Acción”, un colectivo formado por un joven ex operador de Guzmán, el presidente de EBC Perú, Martin Palomino. Recorrió todo el Perú, aglutinó integrantes de ex comités morados y de Barnechea, Lay, Acuña, ex humalistas y ex toledistas, como pepecistas frustrados por la alianza con el APRA, y marcaron la diferencia en la segunda vuelta. Esos 42,600 sufragios con los que PPK se impuso a Keiko Fujimori (y quizás algunos más) hay que decirlo, se los deben a LEA de Palomino.
ppk y martin
Respecto a mi “experiencia Guzmán”, poco se puede añadir a lo expresado en su valiente carta abierta por Marjorie Effio, quien fue Jefa de Prensa de la candidatura, y con quien compartimos algunas responsabilidades de la misma. Es falso que su exposición pública de los tensos momentos vividos durante los dos últimos meses de campaña obedezca a piconería por no haber sido considerada en la lista del Congreso. Lo mismo puedo decir de mi mismo, pues no me quitaba el sueño ser candidato, y no lo pedí yo, sino que fue solicitado por tres importantes miembros de la campaña.
En lo personal, le deseo suerte en su intento de fundar un club a su medida donde pueda ser el dueño de la pelota, que no comparto. Pienso que Guzmán es un interesante activo para la política del país, aunque esté equivocado ahora, y crea que se puede gobernar el país creyendo sólo en si mismo y sin equipos, junto a piquichones adheridos a las faldas de su familia.
con julio en la cena
El silencio del suscrito fue público, más no interno. El Gerente de Campaña, el Secretario Provincial de Lima, y el Presidente del Partido, amén del propio candidato, estuvieron siempre informados del malestar causado por algunas actitudes del entorno más cercano de Guzmán. Se abundará en detalles en una futura publicación, por lo que no se dio entrevistas ni declaraciones cuando ocurrió lo que ocurrió, pese a la insistencia de varios colegas de los medios. Claro que habrá, como en el caso de Marjorie, ataques en las redes por parte de algunas de las personas que aún siguen a Guzmán. Aquí no hay insultos ni una sola letra difamatoria. Estaremos preparados para decir la verdad de la milanesa, con nombres, pelos y señales.

El Odio, la tonta excusa del fujimorismo

Lo han convertido en verdad de Perogrullo, han acuñado el slogan perfecto para pretender salir indemnes de toda acusación de corrupción que se les endilgue. Como en las épocas de sus grandes farras, con Borobio y el “Panda” Carlos Raffo, los fujimoristas contestan a todo el mundo con una paporreta aprendida de memoria, cual los chicos que suben a los micros a vendernos caramelos, apelando a una enfermedad, a un pasado delincuencial ligado a las drogas de las que ya se redimieron, o a un hogar disfuncional donde el padre es alcohólico y maltratador, y la madre está muerta, grave, o hace la calle y también es una bruja.

keiko fea

“Pobrecito (a)” dice conmovido el pasajero y suelta sus 50 centavos, un sol o más, sin percatarse que están moviendo la maquinaria de todo un tinglado comercial lucrativo, que amasa miles de soles al día, explotando a esos niños o adolescentes, o le están dando recursos a un fumón de siete suelas para su vicio.

El fujimorismo es igualito. Se victimiza… ¿con qué noble propósito? Volvernos a gobernar, pues. Volver a poner sus manos en las arcas del Estado y convertirlas en su botín. Y cuando se les recuerda su pasado de corrupción, sus vínculos (hasta ahora) con el narcotráfico y el lavado de activos, sus componendas para perpetuarse en el poder, su descarado desparpajo para negar en nuestra propia cara sus crímenes y delitos, sueltan la aprendida, memorizada frase, como autómatas con excusa genial: “Lo que pasa es que tú estás lleno de odio, odias a Fujimori, odias a Keiko, a Kenyi, a Martha Chávez, al color naranja”, y un poco más también te dicen que detestas las jugosas frutas de huando o a la selección holandesa de fútbol.

Todo el que no reconoce, a las buenas o bajo insultos de trolls bien entrenados en las redes sociales, las “maravillas” del decenio fujimorista, y lo sacrificada que es la hija del pobre reo para querer culminar su gesta en bien del país, y por eso terquea y terquea la Presidencia, es una persona llena de odio, de “sed de venganza”, cuando no un “caviar” que pregona en favor de los derechos humanos pero quiere ver liberados a los terroristas.  Esa monserga ya tiene casi dos décadas y aún hay gente que ciega de amor, como los cornudos que son los últimos en enterarse, creen en ella.

Es increíble como personas con tres, cuatro dedos de frente, por su inteligencia en varios otros aspectos de la vida, con quienes me unen vínculos de honesta amistad sincera desde hace muchos años, no pueden debatir conmigo sobre las denuncias de  los Fujimori Boys y sus adláteres, sin esgrimir intentos de soslayar lo evidente, y sin ni una sola peregrina idea de pensar en recapacitar sobre lo que harán este 5 de junio. No. Todo se resume a decirme que estoy lleno de odio.

En ese plan, debo ser más odioso que Darth Vader, que Freddy Kruger, que Laura Bozzo, que Gargamen, y pronto seré excomulgado por el  Higado de Marita. Antes me daba cólera, ahora sonrío con pena porque puede que este país necesite otro sacudón de sus conciencias tras 20 años. Si, pensándolo fríamente,  gana Keiko ¿dejaran de robar? ¿Ya no habrá violaciones de DDHH?, ¿lograran un milagro económico estando como están las finanzas globales? ¿No aprovecharan su mayoría parlamentaria para copar instituciones, y así antidemocráticamente volver a querer perpetuarse? ¿No perseguirán a sus opositores?; ¿De buenas a primeras se convertirán en todo lo contrario que siempre han sido? ¿Se quedarán  en la cárcel Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y el centenar de otros delincuentes que antes fueron gobierno y que ahora habitan prisiones? ¿Ya no habrá aviones, almacenes, locales vinculados al fujimorismo llenos de droga? ¿Irán presos como debería ser Cecilia Chacón, Joaquin Ramírez y su primo Miguel, socio de Kenyi….o el mismo hermanísimo? ¿No tendremos más congresistas como Gagó que contrataba con el Estado estando prohibido de hacerlo, o como aquel que regenta un burdel de niñas en la Selva?

No pues, es una utopía…Sé que se me satanizará por lo que voy a decir, pero es una reflexión en voz alta: quizás la única manera que haya de acabar para siempre con el fujimorismo como opción electoral será, si ganan, observar como despedazan nuestro país nuevamente como si fuera su botín, lo mandan a la mismísima mierda, y nosotros estar dispuestos a sufrir cientos de vejámenes denunciándolos en todos los foros posibles, aunque nos traten como Maduro trata a Capriles, pero con la seguridad que en el 2021 ya no habrá un Fujimori como candidato.

Si PPK les gana el domingo 5, sin posibilidades de articular una mayoría congresal que le permita estabilidad y gobernabilidad, en el 2021 tendremos otra vez la angustia de una Keiko candidata de 45 años, o peor aún, un Kenyi, y postulantes jóvenes que han ido apareciendo como una nueva esperanza, tipo Julio Guzmán o Veronika Mendoza, deberán volver a enfrentar a ese monstruo de psicosociales malévolos que buscarán tumbárselos, con el apoyo incondicional del alanismo que siempre se las arreglará para meter a su gente en los organismos electorales y el Poder Judicial.

Yo no votaré por ella, es sólo una reflexión. Un ejercicio maquiavélico, en caso las balotas la den como triunfadora. A estar alertas. A veces para deshacerse de una fiera no basta huir de ella, hay que atraerla hacia donde está su interés, para así destruirla en virtud a sus propios apetitos. Y no es odio, amigos y amigas fujimoristas. Es solo instinto de supervivencia, sentido moral, repulsión al latrocinio y al asesinato sólo porque se está en el poder.

¿Keiko también sabe cambiar hojas de ruta?

¿Por qué razón cambia su discurso una candidata que supuestamente está en lo que algunos analistas llaman “zona de confort”, con más de un 33% de intención de voto y con proyección a pasar a la segunda vuelta y hasta ganarla? Es evidente en opinión de este columnista: las encuestas que la ponen en ese expectante lugar, no se las cree ni ella.

Caricatura de Keiko

Las nuevas opiniones de Keiko Fujimori, que contrastan con prácticamente todo lo que ha pensado antes, y que siendo extremistas hasta podríamos decir que repudian el legado de su padre durante sus gobiernos y tras ellos, tienen varias lecturas, pero quizás las más emparentadas con la verdad son aquellas que señalan que, o se siente confiada de su aceptación en el interior del país por sobre Verónika Mendoza o Marco Arana, Urresti, Acuña y Toledo, y ahora busca arrebatarle Lima a PPK, Alan García, Julio Guzmán, Nano Guerra García, Antero Florez-Araoz y el pastor Lay….o en todo caso se ha dado cuenta que las cifras que le muestra GFK (en alianza con Frecuencia Latina y La República para llevarse una buena tajada de su torta publicitaria en competencia con IPSOS, El Comercio y América TV) están infladas en demasía, por lo que pretende un cambio en la conducción de su campaña para que no le pase lo que en el 2011 ante Humala.

Claro que hay tomar con pinzas todo lo que salga de los predios fujimoristas. Mentir ha sido siempre su norte, desde la excusa de que el ingeniero se había intoxicado con bacalao en 1990 para no dar a conocer su plan de gobierno, hasta la cacareada enfermedad terminal que tiene y que ya debe estar en los récords Guinness debido a su duración de más de una década. Y las veces en que han tenido un rapto de sinceridad, han patinado mejor que en una Olimpiada…solo hay que recordar el “nosotros matamos menos” para volver a ver la tragicomedia en que se han convertido.

keiko

Hablar como lo ha hecho de la Comisión de la Verdad y de las esterilizaciones forzadas, de la unión civil y el aborto terapéutico (que le ha significado ya la diáspora del parlamentario evangélico Julio Rosas), de los actos de corrupción del régimen de su progenitor es intentar colocarse al centro, moderarse como hizo Humala para despercudirse de la sombra de Chávez y el radicalismo etnocacerista de su padre y hermano.

Pero ¿ha cambiado en realidad  la lideresa de Fuerza Popular? ¿Goza de credibilidad en los sectores pensantes de la sociedad peruana que sí recuerda el autoritarismo, la violación sistemática de los DDHH, el asesinato de niños, jóvenes y docentes en La Cantuta y Barrios Altos, las torturas a agentes del propio SIN que sabían demasiado, los tránsfugas pagados, el manejo corrupto de los jueces, fiscales y medios de comunicación por parte de su socio, la venta de las empresas públicas cuyo producto se esfumó, la creación de un narco estado donde ni el avión presidencial se salvaba, y la corrupción galopante del decenio fujimorista? ¿Su aparente sinceridad, para nosotros calculada, es suficiente para otorgarle un cheque en blanco y entregarle los destinos del país?

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No lo creo. Tendría que romper con su progenitor públicamente, señalar que lo que pasó en ese régimen no fueron “errores” sino crímenes, y expectorar a Aguinaga, Martha Chávez, Yoshiyama, Cuculiza, Gagó, y hasta a Kenyi para demostrar que es honesta. Y no lo hará. Por lo tanto, es un nuevo cuento japonés de un grupo de personas que pretende contarle a las nuevas generaciones que tienen una doctrina, una corriente ideológica, y no son una banda creada para saquear el país y mostrar desprecio por la institucionalidad democrática.

Los peruanos no somos amnésicos y ya no nos chupamos el dedo de ver cómo buscan lavarse la cara políticos frescos como Keiko Fujimori. Ella no puede escudarse en que como Primera Dama no sabía nada de lo que pasaba. Ya no era una colegiala. Era una mujer hecha y derecha de entre casi 20 años y más de 25 en ese período. Podía darse cuenta cómo es que ella y sus tres hermanos estudiaban en las más caras universidades del mundo con el sueldo de un presidente, que era la mitad de lo que es ahora.  No puede ser que se hiciera la tercia sobre las torturas a su madre, sobre la ropa donada que se tiraron sus tíos, en cuya casa vivió los últimos años mientras ellos están escondidos en Japón, y sobre los contubernios de Montesinos que nunca vio ni condenó.

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Como congresista faltó siempre y no presentó ningún proyecto de ley destacable. Teniendo acciones en mineras y otros negocios no sabemos cómo, porque trabajo conocido no ha tenido jamás, dijo que su partido se sostenía con polladas, y desde hace 4 años que vive del sueldo que le pagan sus parlamentarios. Quizás haya quienes le crean, yo vuelvo a pensar en una frase que coloqué como título de un artículo hace unos dos años: “En boca del mentiroso, hasta el cáncer se hace dudoso”.

Congreso 2015-2016: De Guatemala a Guatepeor

Este domingo se elegirá al último Presidente del Congreso de este régimen. El Parlamento se encuentra devaluado como nunca antes en su historia. La elección de Ana María Solórzano el año pasado, recordemos, fue con las justas, sólo por un voto (el suyo), y en esta oportunidad al haber intervenido directamente la Primera Dama, Nadine Heredia, para bajarle el dedo a la respetada Vicepresidenta de la República, Marisol Espinoza (la única carta decente que tiene el nacionalismo como para ganar con apoyo de otras bancadas ese puesto), todo parece indicar que habrá una Mesa Directiva multipartidaria de oposición.

iberico  cuenta votos
¿Pero qué oposición? Luis Ibérico, que formara parte de la lucha contra la corrupción fujimontesinista, hoy no tiene empacho en aceptar aliarse con las bancadas de Keiko y del APRA con tal de controlar el primer poder del Estado.

Y en el otro carril ha surgido la posibilidad de Vicente Zevallos, un desconocido legislador propuesto por Solidaridad Nacional, y que cuenta con el respaldo de las bancadas de Acción Popular y el Frente Amplio, dejando en la estacada a Víctor Andrés García Belaúnde, que esperaba ser ungido por fin, en ésta que podría ser su última vez en el Congreso.

congreso y humo
Se viene una campaña electoral muy difícil, y una serie de investigaciones políticas con probable sanción al propio régimen (y hasta a su candidato Daniel Urresti), como a varios de los postulantes (Alan García, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, el mismo PPK) y esto enrarecerá aún más el panorama. Un Parlamento sin credibilidad y con un manejo en manos de improvisados o personajes cuestionados, no hará sino empeorar las cosas.

Sin embargo, es lo que tenemos, fruto de la inmadurez de nuestros políticos, la angurria de los partidos, el descalabro moral que ya venía mostrándose desde gobiernos anteriores con los representantes que tuvimos, y los tentáculos de la corrupción y el facilismo rondando el Hall de los Pasos Perdidos y los hemiciclos.

Cuando lo de la repartija para los cargos en el TC lo alertamos, poniendo incluso una foto de humo negro saliendo del Palacio Legislativo (una excelente composición fotográfica de nuestro colega y amigo Jorge Saldaña (hoy lamentablemente fuera de El Comercio a raíz de la concentración de medios que no admite voces discordantes), debido a un incendio que se producía a espaldas de la Plaza Bolívar.

Dios nos coja confesados, porque de Solórzano a Ibérico o Zevallos, todo parece indicar que vamos de Guatemala a Guatepeor.

El mermelerismo del siglo XXI

Dice Rosa María Palacios (que no siendo colega periodista en estricto término, pero a quien de alguna manera siempre me resistí a no considerarla como tal) que para hablar y entender de política es necesaria la formación de abogado. Y ahí si desbarra.

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Porque se puede entender que necesitando trabajar haga las funciones de asesora de imagen y vocera de un político (en este caso de la pareja presidencial, o más específicamente de la Primera Dama) pero de ahí a ningunear a quienes hacemos análisis político hace años, basados en nuestra formación y experiencia en el periodismo, hay un trecho enorme.

Yo le retrucaría, con el respeto que me merece y la cuasi admiración que alguna vez le tuve, que para hablar de política y de los políticos, la principal condición, ética, deontológica, moral, como quiera llamarla, es no ser rentado por ellos. Ya la entrevista que le hiciera en su blog a la Primera Dama olía bastante a dulce para el pan.

Pero en estos tiempos es difícil. El hilo que separa la independencia y la objetividad del mermelerismo es bastante delgado. Ahí está el diario El Comercio, para poner un ejemplo. Hace 60 años o más era enemigo acérrimo del APRA y cuando el autogolpe del 92 lo condenó, (tibiamente hay que decirlo también).

Hoy se la juega toda para que pasen a segunda vuelta Keiko Fujimori y Alan García, y echa mano de sus tentáculos en diversos medios concentrados, aunque esto suene a patraña aún para quienes no ven el bosque, sino los mismos arbolitos que nos han tenido como estamos en materia de gobiernos y congresos en los últimos años.

Y para seguirla embarrando, apuesta también fichas al máximo por el Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, quien en un mes, en virtud a encuestas que obviamente están manipuladas (porque no existe día en que no se le agarre de piñata en las redes sociales por sus continuos despropósitos) resulta que crece en popularidad cada semana. En el colmo de la descoordinación, la edición digital publica la denuncia sobre maltrato a los animales del Parque de las Leyendas y el hecho que sacrifiquen algunos para de dar de comer a otros, y luego la nota es reportada en FB (“baneada”, “troleada”, en el argot de las redes) para que no pueda ser vista. ¿A quién le conviene esta censura?

A muchos políticos les encanta rodearse de periodistas, y eso no es malo. Conozco varios que aprovechan las tertulias con los hombres y mujeres de prensa para enterarse de qué piensa realmente la gente de la calle sobre ellos, para medir si sus acciones (o la falta de ellas por cálculo o desconocimiento) serán bien o mal recibidas por la opinión pública. Tampoco es condenable que se contrate periodistas para una adecuada difusión de sus actividades. Pero cuando se pretende ver la política sólo bajo el cristal de quien paga, y se busca desacreditar a quienes no las ven así, ahí estamos ante un problema.

Y Rosa María Palacios lo sabe, como El Comercio también. La gente no es tonta, y la credibilidad es fundamental para hacerse de una reputación en los medios. Ningunear a los verdaderos periodistas y soltar que sólo los abogados entienden la política y son los únicos capacitados para hablar de ella, es tan falso como agraviante.

Y eso hace aparecer a quien acuña semejante concepto en alguien tan en trompo como Toledo esperando como tratará el Ministerio Público su caso Ecoteva, a Keiko cuando le hablan de sus millonarios ingresos (y los de su esposo) sin trabajar, a García cuando se le vincula con los narcoindultos y Oropeza, y a Nadine Heredia, Martín Beláunde Lossio y demás satélites (muchos hoy eficaces colaboradores que han recuperado la memoria) que actualmente apelan al brasileño Favre para victimizarse por la simple pregunta de una congresista.