Las lecciones del proceso electoral y mi “experiencia Guzmán”

Tenemos nuevo Presidente, Pedro Pablo Kuczynski, al que se debe apoyar de forma cohesionada y responsable, y vale la oportunidad para que el suscrito haga algunas reflexiones en primera persona sobre las lecciones que nos ha dejado el medio año de vertiginosa campaña electoral que hemos vivido, en el que tuve ocasión de participar activamente, como parte del equipo de “Todos por el Perú”, liderado por Aureo Zegarra, que postuló a Julio Guzmán a la Presidencia de la República.
los candidatos 2016
La primera lección: “A veces en la puerta del horno se quema el pan”. Y esto va obviamente para el fujimorismo, que ya se sentía ganador, y acusó groseros exabruptos de soberbia y ninguneo con todos los demás, amén de volver a caer en la conformación de un equipo que hacía agua por todos lados en lo referente a propuestas (la única en limpio era el indulto a su líder) además de escasa solvencia moral.
Otros que mordieron el polvo fueron César Acuña por sus plagios y acusaciones de lavado de activos, Alan García y su desastrosa alianza con el PPC (y encima su poca visión para ver que los narcoindultos le pasarían la factura), Alejandro Toledo que tendrá que buscar firmas de nuevo para refundar su partido (si es que antes no va preso, pues su situación es muy complicada), el nacionalismo, dos veces protagonista en los últimos procesos ganando el del 2011, y ahora totalmente desmantelado por obra y gracia de su presidenta Nadine Heredia; el alcalde Castañeda, que pese a su aprobación en Lima (inflada en nuestra opinión) tuvo que retirar a su candidato presidencial o perdía la inscripción; y Guzmán, que se dejó encimar por un entorno nefasto de personas sin escrúpulos por un lado (dos o tres) y de incompetentes por el otro (también un par y alguno más) y abusando de la buena fe de un partido con una docena de años de fundado que le dio su logo, sus firmas, sus bases, sus técnicos y un trabajo de recolección de fondos, desperdició la oportunidad de convertirse en el outsider que esperaba el Perú, mal inscribió su fórmula y su lista congresal, quiso copar con ese entorno los estamentos de la organización que lo cobijó, y se mostró como un mal perdedor, arengando para que no haya elecciones, y ahora, lanzándose solito, mismo mesías iluminado, a buscar un millón y más de firmas para construir el sueño del partido propio, como si no tuviéramos ya bastantes.
Párrafo aparte merecen los organismos electorales. Se necesita una reingeniería total en el JNE y la ONPE. Han convertido el pasado proceso en un chiste cruel, en un circo trasnochado, donde ha corrido influencia partidaria (y quizás también dinero). Fregó a algunos por las puras, dejó pasar a otros que no se merecían seguir en carrera.
El fujimorismo, quiérase o no, será protagonista este primer año, y quizás el segundo, en virtud a la abrumadora mayoría parlamentaria que tiene. Lamentablemente ya estamos viendo su entraña, convenida y venenosa. Volver con la cantaleta de la liberación de su líder preso como si ese fuera un tema de interés nacional, y encima chantajear con eso al gobierno, pues si no se cede no habría voto de confianza al gabinete ni facultades legislativas para arrancar las reformas urgentes que se requieren tras el mediocre paso del humalismo por Palacio.
keiko fea
Vaticinamos una ruptura en él. Más del 65% de sus congresistas no son militantes naranjas, sino operadores políticos regionales, que se sumaron al coche que aparecía como ganador, y hay de todo ahí, desde personas para los que la política es un juego de negociaciones y conveniencias muchas veces amoral, y otros que no se sentirán cómodos con Kenyi, la señora Chacón, el puneño Mamani y otras perlas así, y preferirán tratar directamente con los ministros de PPK las demandas de sus poblaciones, acercándose de a pocos a posturas más razonables, que los alejarán de la olla de grillos en que se convertirá FP en estos cinco años, con Fujimori preso aún, y sus dos hijos políticos sacándose los ojos para ver quien representa a la dinastía en el 2021.
La izquierda tiene la gran oportunidad de demostrar madurez. Hay algunos personajes interesantes entre los elegidos, como también hay de los que no aprenden pese a los trancazos que la historia les ha dado. El liderazgo de Verónika Mendoza se puede diluir si Marco Arana decide que el 2021 es su momento, Marisa Glave apuesta por no ser segundona ya y prefiere ponerse al frente, y ojo, Gregorio Santos, ya libre tras un abusivo encarcelamiento de dos años, reedita con más potencia lo alcanzado en las pasadas elecciones, en las que triunfó ampliamente en Cajamarca y tuvo nichos interesantes en otros puntos del país, aunque lamentablemente (para él) no le alcanzara para tener bancada parlamentaria.
Veremos que tan fino hila PPK, que a decir verdad se encontró la Presidencia por el lío que fue el proceso gracias a los organismos electorales, la debacle de Guzmán y Acuña, y el anti fujimorismo y anti comunismo, que jugaron un partido importante. Merece destacarse el trabajo silencioso y desinteresado de “Líderes en Acción”, un colectivo formado por un joven ex operador de Guzmán, el presidente de EBC Perú, Martin Palomino. Recorrió todo el Perú, aglutinó integrantes de ex comités morados y de Barnechea, Lay, Acuña, ex humalistas y ex toledistas, como pepecistas frustrados por la alianza con el APRA, y marcaron la diferencia en la segunda vuelta. Esos 42,600 sufragios con los que PPK se impuso a Keiko Fujimori (y quizás algunos más) hay que decirlo, se los deben a LEA de Palomino.
ppk y martin
Respecto a mi “experiencia Guzmán”, poco se puede añadir a lo expresado en su valiente carta abierta por Marjorie Effio, quien fue Jefa de Prensa de la candidatura, y con quien compartimos algunas responsabilidades de la misma. Es falso que su exposición pública de los tensos momentos vividos durante los dos últimos meses de campaña obedezca a piconería por no haber sido considerada en la lista del Congreso. Lo mismo puedo decir de mi mismo, pues no me quitaba el sueño ser candidato, y no lo pedí yo, sino que fue solicitado por tres importantes miembros de la campaña.
En lo personal, le deseo suerte en su intento de fundar un club a su medida donde pueda ser el dueño de la pelota, que no comparto. Pienso que Guzmán es un interesante activo para la política del país, aunque esté equivocado ahora, y crea que se puede gobernar el país creyendo sólo en si mismo y sin equipos, junto a piquichones adheridos a las faldas de su familia.
con julio en la cena
El silencio del suscrito fue público, más no interno. El Gerente de Campaña, el Secretario Provincial de Lima, y el Presidente del Partido, amén del propio candidato, estuvieron siempre informados del malestar causado por algunas actitudes del entorno más cercano de Guzmán. Se abundará en detalles en una futura publicación, por lo que no se dio entrevistas ni declaraciones cuando ocurrió lo que ocurrió, pese a la insistencia de varios colegas de los medios. Claro que habrá, como en el caso de Marjorie, ataques en las redes por parte de algunas de las personas que aún siguen a Guzmán. Aquí no hay insultos ni una sola letra difamatoria. Estaremos preparados para decir la verdad de la milanesa, con nombres, pelos y señales.

El Odio, la tonta excusa del fujimorismo

Lo han convertido en verdad de Perogrullo, han acuñado el slogan perfecto para pretender salir indemnes de toda acusación de corrupción que se les endilgue. Como en las épocas de sus grandes farras, con Borobio y el “Panda” Carlos Raffo, los fujimoristas contestan a todo el mundo con una paporreta aprendida de memoria, cual los chicos que suben a los micros a vendernos caramelos, apelando a una enfermedad, a un pasado delincuencial ligado a las drogas de las que ya se redimieron, o a un hogar disfuncional donde el padre es alcohólico y maltratador, y la madre está muerta, grave, o hace la calle y también es una bruja.

keiko fea

“Pobrecito (a)” dice conmovido el pasajero y suelta sus 50 centavos, un sol o más, sin percatarse que están moviendo la maquinaria de todo un tinglado comercial lucrativo, que amasa miles de soles al día, explotando a esos niños o adolescentes, o le están dando recursos a un fumón de siete suelas para su vicio.

El fujimorismo es igualito. Se victimiza… ¿con qué noble propósito? Volvernos a gobernar, pues. Volver a poner sus manos en las arcas del Estado y convertirlas en su botín. Y cuando se les recuerda su pasado de corrupción, sus vínculos (hasta ahora) con el narcotráfico y el lavado de activos, sus componendas para perpetuarse en el poder, su descarado desparpajo para negar en nuestra propia cara sus crímenes y delitos, sueltan la aprendida, memorizada frase, como autómatas con excusa genial: “Lo que pasa es que tú estás lleno de odio, odias a Fujimori, odias a Keiko, a Kenyi, a Martha Chávez, al color naranja”, y un poco más también te dicen que detestas las jugosas frutas de huando o a la selección holandesa de fútbol.

Todo el que no reconoce, a las buenas o bajo insultos de trolls bien entrenados en las redes sociales, las “maravillas” del decenio fujimorista, y lo sacrificada que es la hija del pobre reo para querer culminar su gesta en bien del país, y por eso terquea y terquea la Presidencia, es una persona llena de odio, de “sed de venganza”, cuando no un “caviar” que pregona en favor de los derechos humanos pero quiere ver liberados a los terroristas.  Esa monserga ya tiene casi dos décadas y aún hay gente que ciega de amor, como los cornudos que son los últimos en enterarse, creen en ella.

Es increíble como personas con tres, cuatro dedos de frente, por su inteligencia en varios otros aspectos de la vida, con quienes me unen vínculos de honesta amistad sincera desde hace muchos años, no pueden debatir conmigo sobre las denuncias de  los Fujimori Boys y sus adláteres, sin esgrimir intentos de soslayar lo evidente, y sin ni una sola peregrina idea de pensar en recapacitar sobre lo que harán este 5 de junio. No. Todo se resume a decirme que estoy lleno de odio.

En ese plan, debo ser más odioso que Darth Vader, que Freddy Kruger, que Laura Bozzo, que Gargamen, y pronto seré excomulgado por el  Higado de Marita. Antes me daba cólera, ahora sonrío con pena porque puede que este país necesite otro sacudón de sus conciencias tras 20 años. Si, pensándolo fríamente,  gana Keiko ¿dejaran de robar? ¿Ya no habrá violaciones de DDHH?, ¿lograran un milagro económico estando como están las finanzas globales? ¿No aprovecharan su mayoría parlamentaria para copar instituciones, y así antidemocráticamente volver a querer perpetuarse? ¿No perseguirán a sus opositores?; ¿De buenas a primeras se convertirán en todo lo contrario que siempre han sido? ¿Se quedarán  en la cárcel Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y el centenar de otros delincuentes que antes fueron gobierno y que ahora habitan prisiones? ¿Ya no habrá aviones, almacenes, locales vinculados al fujimorismo llenos de droga? ¿Irán presos como debería ser Cecilia Chacón, Joaquin Ramírez y su primo Miguel, socio de Kenyi….o el mismo hermanísimo? ¿No tendremos más congresistas como Gagó que contrataba con el Estado estando prohibido de hacerlo, o como aquel que regenta un burdel de niñas en la Selva?

No pues, es una utopía…Sé que se me satanizará por lo que voy a decir, pero es una reflexión en voz alta: quizás la única manera que haya de acabar para siempre con el fujimorismo como opción electoral será, si ganan, observar como despedazan nuestro país nuevamente como si fuera su botín, lo mandan a la mismísima mierda, y nosotros estar dispuestos a sufrir cientos de vejámenes denunciándolos en todos los foros posibles, aunque nos traten como Maduro trata a Capriles, pero con la seguridad que en el 2021 ya no habrá un Fujimori como candidato.

Si PPK les gana el domingo 5, sin posibilidades de articular una mayoría congresal que le permita estabilidad y gobernabilidad, en el 2021 tendremos otra vez la angustia de una Keiko candidata de 45 años, o peor aún, un Kenyi, y postulantes jóvenes que han ido apareciendo como una nueva esperanza, tipo Julio Guzmán o Veronika Mendoza, deberán volver a enfrentar a ese monstruo de psicosociales malévolos que buscarán tumbárselos, con el apoyo incondicional del alanismo que siempre se las arreglará para meter a su gente en los organismos electorales y el Poder Judicial.

Yo no votaré por ella, es sólo una reflexión. Un ejercicio maquiavélico, en caso las balotas la den como triunfadora. A estar alertas. A veces para deshacerse de una fiera no basta huir de ella, hay que atraerla hacia donde está su interés, para así destruirla en virtud a sus propios apetitos. Y no es odio, amigos y amigas fujimoristas. Es solo instinto de supervivencia, sentido moral, repulsión al latrocinio y al asesinato sólo porque se está en el poder.

LAS PELIGROSAS JUNTAS DE VERONIKA

La candidata presidencial del Frente Amplio ha aprendido a sortear los misiles que, en muchos casos con razón, le envían desde los medios de comunicación que respaldan a sus rivales en contienda. Sonríe, esboza un intento de programa mas “progre” que radical, y vuelve a contarnos la historia de la inclusión, y de la soberanía de nuestros recursos naturales. O sea, copia y calco de la Hoja de Ruta de Humala para no dar imagen de chavista o de extremista que promueve el estatismo.
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Al margen de que es evidente que Keiko Fujimori ya no la toca en la semana final de la campaña, pues ha entendido que la necesita en segunda vuelta si quiere ser presidenta (ya que le gana, como a Barnechea, Alan García y los otros, excepto a PPK). El peligro para el fujimorismo ahora ya no es Guzmán, y no lo es la Vero tampoco (hasta le “prestarán votos, porque les conviene) sino el candidato de Peruanos por el Kambio.
En opinión de este columnista, Veronika Mendoza no solo es peligrosa para el país por la evidente improvisación que denotan sus planteamientos, su falta de acuerdos internos para tener un solo discurso, que sea coherente con lo que hay que hacer en el país (hay tantos grupúsculos de izquierda hacinados ahí, y cada uno pretende ser el iluminado con las recetas salvadoras), y su no aclarada cercanía y ¿complicidad? con los turbios manejos financieros reseñados en la agenda de Nadine Heredia.
No, es peligrosa también por sus juntas. En una de las fotos que acompañan esta columna, la vemos en la primera juntito nada menos que a Amapola Durand, cuadro senderista que ha hecho trabajo de masas para el camarada Artemio, y otros dirigentes bastante radicales también.
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Un foro juvenil ha revelado también un video en el que aparece rindiendo homenaje nada menos que a Julio César Mezzich, el número 2 de Sendero, durante el aniversario de Vanguardia Revolucionaria, organización comunista que tiene como símbolo la hoz y un fusil.
En la que sigue están el dirigente cocalero Serafín Andrés Luján, candidato por Huánuco (en la misma línea de lo que fueron Nancy Obregón y Elsa Malpartida, parlamentarias del nacionalismo el régimen anterior), y Pedro Egoavil Sosa, conocido dirigente de Sendero Luminoso infiltrado en organizaciones de base.
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El nicho de electores que tienen las cuencas cocaleras en el Perú, cuyos dirigentes se sienten bastante cómodos con los de SL y sus frentes de fachada colmo el MOVADEF, es de unos 800 mil. Por eso es fácil colegir que Verónika piense gobernar, en caso de ganar, con ellos. Ya el experto Jaime Antezana ha revelado que hay varios candidatos vinculados al narcotráfico, y todos sabemos que éste usa como brazo armado a los remanentes de la subversión. La candidata al Congreso por Huánuco, Jovana Villanueva, fue retirada de la lista por no decir que fue una de las narcoindultadas durante el régimen de Alan García. ¿Y cuantos más habrá?
Nombres como los del ayacuchano Joaquín Dipas Huamán, dos veces alcalde de Pichari, Nelly Cuadros Candia (Cusco) ex regidora, Antonio Medina Ortiz, ex integrante del Movimiento Popular Kallpa, Nelson Palomino, dirigente cocalero de la zona que preside la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú, y Miguel Martinez Rivera, detenido en el 2010 por sus vínculos con el cabecilla de SL de la zona cocalera de Florindo, nos dejan mucho que pensar. ¿Ese es el gobierno de queremos?.

De “Guzmanlovers” a “Barnecheveres”: El fin del fujimorismo, el humalismo y el APRA

barnechea keiko y guzman

Alfredo Barnechea ha sabido capitalizar los gruesos errores del fujimorismo, el aprismo y el nacionalismo en este proceso electoral, levantando de a pocos y haciendo más o menos lo mismo que hizo Julio Guzmán entre noviembre y fines de febrero, para ponerse prácticamente en la segunda vuelta, a punta de punche de sus bases moradas, una bien diseñada estrategia de marketing en redes y medios, y el destapar a las que deben ser las vedettes de todas las elecciones, las propuestas. Ahora es él quien tiene las posibilidades más a su favor para ser el próximo presidente del Perú. En las calles y redes ha habido una mutación de “guzmanlovers” a “barnecheveres”, lo que implica que el rechazo a los llamados dinosaurios, como acuñara Guzmán respecto de sus rivales fuertes de hace un mes, continúa.

La desastrosa forma en que César Acuña acabó para siempre con su aventura política de querer ser presidente, y la escandalosa injusticia que significó que el JNE filo aprista retirara de la campaña a Guzmán, dándole la mano al líder del partido de Alfonso Ugarte, no sirvieron sin embargo para que a éste le alcanzara y pudiera disputar con PPK el pase al repechaje final con Keiko Fujimori tras la votación del 10 de abril.

El escenario ha cambiado, y a dos semanas del proceso, prácticamente se puede asegurar que Barnechea estaría en esa segunda elección, y que Acción Popular se volvería a encontrar la Presidencia de la República “sin querer queriendo”, pues el anti fujimorismo es casi tan fuerte como el anti aprismo, y la hija del preso ex presidente Fujimori perdería su segunda elección consecutiva.

Fue justamente un representante de AP, Valentín Paniagua,  quién en unos meses llevó a cabo una transición en el gobierno, de un Estado acostumbrado a ser corrompido o sojuzgado con amenazas y chantajes por el fujimorismo, a uno en el que al mismo tiempo que se crecía económicamente, se iban sentando las bases para castigar la impunidad y la infracción a la ley. Al fujimorismo le tiene sin cuidado esto, para ellos (como para los apristas y hay que decirlo también, los ppkcausistas, los chakanos y los seguidores del alcalde Castañeda, cualquier rincón del Estado es una ubre llena de recursos que creen haber ganado el derecho de secar), por lo que Barnechea tiene de ganar la gran oportunidad (como la tuvo Guzmán y la tendría de haber seguido en carrera) de ordenar el aparato público para que sirva más eficientemente a las personas, y no sea al revés.

Esta elección, al parecer significaría el fin del humalismo, que no pudo presentar una alternativa peor que la de Daniel Urresti, y cuyos líderes afrontarán seguramente una feroz investigación y hasta un juicio de residencia por una serie de temas, que salpican a todo el mundo, entre ellos a la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, presente en las cuestionadas agendas de la Primera Dama, al ser su socia y sucesora en la administración de una ONG que contaba con amplios recursos chavistas desde Caracas, algunos gestionados por Martín Belaúnde Lossio, hoy preso.

También del aprismo, o en todo caso del alanismo. Torpemente decidieron unir fuerzas con el PPC, que va de capa caída, cada vez de mal en peor. El peor negocio político para los otrora partidos con controlaron la Asamblea Constituyente tras el retorno a la democracia en 1980. Si pasan la valla, lo que sería un milagro, corren el riesgo de liliputizarse como los movimientos de Florez-Araoz u Olivera, sino hacen una reingeniería y renuevan sus cuadros.

Y, finalmente, también la debacle del fujimorismo en caso que le gane Barnechea a Keiko en esa hipotética segunda vuelta. Igual hubiera sido con Guzmán en la cancha. Que la hija del caudillo que ellos dicen que fue el mejor presidente de la historia, pierda dos elecciones seguidas, con él aún vivo y victimizándose en la cárcel, sumado a todos los cuestionamientos sobre su lista de candidatos al Congreso, donde hay desde lavadores de dinero hasta abiertos socios del narcotráfico; y a que hayan infringido soberbiamente las normas que regulan los comicios, regalando plata, al igual que Acuña,  a través de su creación Factor K, con el consiguiente rechazo que esto ha causado, no le auguran un buen futuro, más que el de tener por última vez una mayoría entre la minoría parlamentaria.

Ahora, Barnechea no es acciopopulista como lo fueran el fundador de ese partido, el dos veces ex presidente Belaúnde Terry o Valentín Paniagua (y como sí lo son sus candidatos a vicepresidentes, Víctor Andrés García B. y Edmundo Del Aguila). Es más bien un outsider como lo es Guzmán. Solo que estuvo ligado a Alan García durante el primer gobierno de éste, para luego ir virando hacia una derecha más conservadora. Es culto, se ha preparado como estadista, no se le conocen chanchullos ni anda vinculado a escándalos.

No sería un lujo extremo pero es una posibilidad de gobierno que podría asegurar 5 años de relativa tranquilidad. Si Guzmán y Todos por el Perú mantienen vigencia y se reestructuran bien, se estaría produciendo para el 2021 una continuidad y una transferencia más saludable para el país que la que podría generarse si el fujimorismo, el alanismo o la fragmentada e ineficaz izquierda llegaran al poder ahora. Con todo lo malo que ha sido este proceso electoral, plagado de irregularidades y de injusticias, se espera que los años de improvisaciones, experimentos y escándalos de corrupción vayan llegando a su fin, para poder por fin modernizar el Perú y llevarlo a globalizarse competitivamente con otras naciones más desarrolladas.

GUZMAN: ENTRE EL FRAUDE Y EL HARAKIRI

El Jurado Nacional de Elecciones asestó un duro golpe no sólo a una organización política que tenía todas las boletas a favor para enfrentarse (y quizás ganarle) a Keiko Fujimori en segunda vuelta, sino a la endeble democracia en el país.

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Julio Guzmán ha señalado que el rechazo a su inscripción es un fraude, que partidos tradicionales que siempre han mangoneando a los poderes del Estado, han urdido con representantes de los organismos electorales con clara filiación aprista un complot para sacarlo de carrera, porque representa una opción de cambio estructural, y es una amenaza para los corruptos de siempre. Tiene razón en mucho de lo que expresa, y también se equivoca en parte.

Para nadie es un secreto que existen claras diferencias entre lo que son las razones para excluir del proceso a Cesar Acuña (razones que también deberían valer para el fujimorismo), y las que se han merituado para descabezar la candidatura de Guzmán (y que en buen romance también harían inválida la postulación de la alianza entre el APRA y el PPC). En un caso, hay infracciones claras de la ley electoral, en el otro, innegables errores administrativos del partido TPP, pero que siendo subsanables, no calificaban para una exigencia tan inflexible del JNE. Se ha apelado indignamente a cuestionar en un momento que no se debía (las tachas) cuestiones de democracia interna ya convalidadas por el JEE. Sin embargo, se mide con una vara a los de siempre, y con otra a los nuevos.

La plancha de Peruanos por el Cambio se “eligió” en una mesa única en la que había militantes de otros partidos, y contravino sus estatutos, mientras que el PPC no adecuó los suyos para una alianza con el APRA, siendo sancionada por un órgano de su partido no correspondiente, pero el ROP no la cuestionó.  Incluso la candidatura del Partido Nacionalista se oleó y sacramentó en un día, sin ningún proceso interno legal, ungiéndose a Daniel Urresti como antes se había hecho con Milton Von Hesse.

Y de las dádivas y regalos en campaña, se sabe que no sólo Acuña cometió irregularidades, sino también Keiko Fujimori, y candidatos al Congreso de esa agrupación (como su hermano Kenyi) y de otras (como José Luna de Solidaridad Nacional y muchos más).

Todos por el Perú apelaría una vez más mediante un recurso extraordinario ante el propio JNE, que sólo vía un milagro variaría su posición, y se dirigirá al TC con una medida cautelar para hacer respetar el derecho de participación en las elecciones, en un trámite que podría durar semanas, cuando solo falta un mes para el proceso, y las cédulas ya se empiezan a imprimir. Estos recursos, como los de la intervención de la justicia internacional buscan sólo señalar que existe una voluntad clara de perpetuar el statu quo de gobierno en el país, más no parece que vayan a cambiar el panorama.

Y con todo, fortalecen a Guzmán en una eventual postulación en el 2021, si TPP decide lanzarlo nuevamente como su candidato, o busca otro vehículo para tal fin. Ha demostrado su pasta de líder preparado, ha armado un equipo de campaña sólido y eficaz que largamente ha derrotado a Favre y otros “gurús” del marketing político, y su discurso ha calado en la población del país, sobre todo en los más jóvenes. Ir hasta el final, aun cuando no logre su cometido en esta ocasión y lo acompañen la verdad y la buena intención, lo posicionarán como una opción fuerte en 5 años, si se corrigen los errores.

¿En qué se equivocó el candidato morado?  Dejó abierta de par en par la puerta de su organización a tirios y troyanos, metiéndose por la ventana un montón de “topos” de diversas filiaciones, que contribuyeron a entrampar las cosas. Gente ineficiente, improvisada, que siempre está a la caza de oportunidades reemplazó a leales y más preparados cuadros, que estuvieron ahí cuando Guzmán aún no llegaba ni al 1% y que fueron aislados y maltratados. Y sumado a esto, puso en manos equivocadas, improvisadas y sin experiencia alguna (con la anuencia de buena fe del CEN de la organización partidaria) cuestiones delicadas como los mecanismos de democracia interna para la inscripción de la plancha, y la designación de las listas al Congreso en todas las circunscripciones del país, muchas de las cuales también fueron declaradas inadmisibles.

Una vez más se comprueba que el país lo manejan los más pendejos, como lo señalara en columnas anteriores, y que los bien intencionados deben mirar nomás, sin atreverse a hacerles frente, participando según sus reglas, pero sin hacerles sombra. Una muestra más que aún no hemos madurado como corresponde en lo político.

¿Keiko también sabe cambiar hojas de ruta?

¿Por qué razón cambia su discurso una candidata que supuestamente está en lo que algunos analistas llaman “zona de confort”, con más de un 33% de intención de voto y con proyección a pasar a la segunda vuelta y hasta ganarla? Es evidente en opinión de este columnista: las encuestas que la ponen en ese expectante lugar, no se las cree ni ella.

Caricatura de Keiko

Las nuevas opiniones de Keiko Fujimori, que contrastan con prácticamente todo lo que ha pensado antes, y que siendo extremistas hasta podríamos decir que repudian el legado de su padre durante sus gobiernos y tras ellos, tienen varias lecturas, pero quizás las más emparentadas con la verdad son aquellas que señalan que, o se siente confiada de su aceptación en el interior del país por sobre Verónika Mendoza o Marco Arana, Urresti, Acuña y Toledo, y ahora busca arrebatarle Lima a PPK, Alan García, Julio Guzmán, Nano Guerra García, Antero Florez-Araoz y el pastor Lay….o en todo caso se ha dado cuenta que las cifras que le muestra GFK (en alianza con Frecuencia Latina y La República para llevarse una buena tajada de su torta publicitaria en competencia con IPSOS, El Comercio y América TV) están infladas en demasía, por lo que pretende un cambio en la conducción de su campaña para que no le pase lo que en el 2011 ante Humala.

Claro que hay tomar con pinzas todo lo que salga de los predios fujimoristas. Mentir ha sido siempre su norte, desde la excusa de que el ingeniero se había intoxicado con bacalao en 1990 para no dar a conocer su plan de gobierno, hasta la cacareada enfermedad terminal que tiene y que ya debe estar en los récords Guinness debido a su duración de más de una década. Y las veces en que han tenido un rapto de sinceridad, han patinado mejor que en una Olimpiada…solo hay que recordar el “nosotros matamos menos” para volver a ver la tragicomedia en que se han convertido.

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Hablar como lo ha hecho de la Comisión de la Verdad y de las esterilizaciones forzadas, de la unión civil y el aborto terapéutico (que le ha significado ya la diáspora del parlamentario evangélico Julio Rosas), de los actos de corrupción del régimen de su progenitor es intentar colocarse al centro, moderarse como hizo Humala para despercudirse de la sombra de Chávez y el radicalismo etnocacerista de su padre y hermano.

Pero ¿ha cambiado en realidad  la lideresa de Fuerza Popular? ¿Goza de credibilidad en los sectores pensantes de la sociedad peruana que sí recuerda el autoritarismo, la violación sistemática de los DDHH, el asesinato de niños, jóvenes y docentes en La Cantuta y Barrios Altos, las torturas a agentes del propio SIN que sabían demasiado, los tránsfugas pagados, el manejo corrupto de los jueces, fiscales y medios de comunicación por parte de su socio, la venta de las empresas públicas cuyo producto se esfumó, la creación de un narco estado donde ni el avión presidencial se salvaba, y la corrupción galopante del decenio fujimorista? ¿Su aparente sinceridad, para nosotros calculada, es suficiente para otorgarle un cheque en blanco y entregarle los destinos del país?

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No lo creo. Tendría que romper con su progenitor públicamente, señalar que lo que pasó en ese régimen no fueron “errores” sino crímenes, y expectorar a Aguinaga, Martha Chávez, Yoshiyama, Cuculiza, Gagó, y hasta a Kenyi para demostrar que es honesta. Y no lo hará. Por lo tanto, es un nuevo cuento japonés de un grupo de personas que pretende contarle a las nuevas generaciones que tienen una doctrina, una corriente ideológica, y no son una banda creada para saquear el país y mostrar desprecio por la institucionalidad democrática.

Los peruanos no somos amnésicos y ya no nos chupamos el dedo de ver cómo buscan lavarse la cara políticos frescos como Keiko Fujimori. Ella no puede escudarse en que como Primera Dama no sabía nada de lo que pasaba. Ya no era una colegiala. Era una mujer hecha y derecha de entre casi 20 años y más de 25 en ese período. Podía darse cuenta cómo es que ella y sus tres hermanos estudiaban en las más caras universidades del mundo con el sueldo de un presidente, que era la mitad de lo que es ahora.  No puede ser que se hiciera la tercia sobre las torturas a su madre, sobre la ropa donada que se tiraron sus tíos, en cuya casa vivió los últimos años mientras ellos están escondidos en Japón, y sobre los contubernios de Montesinos que nunca vio ni condenó.

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Como congresista faltó siempre y no presentó ningún proyecto de ley destacable. Teniendo acciones en mineras y otros negocios no sabemos cómo, porque trabajo conocido no ha tenido jamás, dijo que su partido se sostenía con polladas, y desde hace 4 años que vive del sueldo que le pagan sus parlamentarios. Quizás haya quienes le crean, yo vuelvo a pensar en una frase que coloqué como título de un artículo hace unos dos años: “En boca del mentiroso, hasta el cáncer se hace dudoso”.

LA CAMPAÑA DEL 2016: LAS CARTAS SOBRE LA MESA

los candidatos

Sube la efervescencia por la campaña electoral para el próximo año, cuando ya hay lanzados alrededor de siete candidatos presidenciales. Por su parte, las encuestas insisten en querer manipular a los votantes vendiéndoles sus profecías sobre quiénes serán los preferidos en las urnas, el gobierno de Humala desbarra hasta estar a punto de quedar en un dígito de aprobación, y en los mercados todo el mundo hace lo que quiere, y suben también los precios de los productos semana a semana mientras el Primer Ministro se enterca en no subir el sueldo mínimo.

Ese es el desalentador panorama a menos de un año del cambio de mandato. No se dice abiertamente, pero el país vive una tremenda crisis económica que busca ser maquillada por cifras macro que nos dicen que hay reservas, que pese a la caída de los precios de nuestros productos y exportaciones, tenemos un alto crecimiento en comparación con otras naciones. Lo cierto es que no se invierte en la reingeniería de las empresas, el mercado inmobiliario está paralizado pese a las miles de construcciones en marcha creyendo que aún hay un boom, y por poner un ejemplo, la cebolla cuesta ahora 4 soles con 50 centavos el kilo, cuando la semana pasada estaba un sol menos, y 15 días atrás tenía un precio de 2 soles con 80 centavos.

Hay alrededor de 20 partidos aptos para presentarse a las elecciones del próximo año, y aunque el registro está abierto hasta enero, es muy difícil que haya alguno más, por la cantidad de firmas hábiles necesarias y una serie de otros requisitos. Por lo que presumimos que, tras algunas alianzas, y el hecho que quizás uno o dos no postulen, tendremos entre  14 y 15 candidatos a la Presidencia.

Pero de ellos, sólo han expresado claramente ya su decisión de candidatear Humberto Lay, Rómulo Mucho, Mauricio Diez Canseco, Antero Florez-Araoz,  Marco Arana, Pedro Pablo Kuczynsky, y Julio Guzmán. Hay en las redes sociales cerca de una docena de otros posibles candidatos, pero seguramente buscarán aliarse con los que finalmente lo sean, como seguramente también lo harán AP, el PPC , Solidaridad Nacional y Alianza por el Progreso, de César Acuña. El conglomerado de izquierda que propugnan Yehude Simon, Salomón Lerner, Susana Villarán y Marisa Glave, aún no definen postulante. Existen rumores que los congresistas Verónika Mendoza y Sergio Tejada evalúan participar. Fernando Olivera lanzó un globo de ensayo también en ese sentido, lo mismo que los ex Primeros Ministros César Villanueva y Oscar Valdez.

Ni el APRA, ni el fujimorismo, ni Perú Posible, ni el propio nacionalismo se han lanzado oficialmente, pero ya las encuestadoras les ponen puntos a Alan García, Daniel Urresti, Keiko Fujimori y Alejandro Toledo.  Son, asimismo, los más resistidos por sectores importantes de la población. Tanto así que ya se rumorea que el líder aprista evalúa el no presentarse, y que dentro del partido de gobierno, un grupo liderado por Ana Jara considera que la candidatura de Daniel Urresti los perjudicará más que beneficiarlos.  Los menos resistidos por la población, de los lanzados son, en ese orden Julio Guzmán con su discurso técnico y novedoso, Antero Florez-Araoz  con su experiencia, y PPK, que ha sumado la adhesión de los ex chakanos Carlos Bruce y Juan Sheput.

¿Cómo se sabe eso? Porque en la calle, en los vehículos de transporte, en los foros de las redes sociales, la gente se expresa libremente, sin preguntas capciosas que buscan conducir las respuestas, y con absoluta franqueza.  Para el grueso sector de no encuestados, la corrupción fujimorista, aprista y toledista no debe volver jamás al gobierno, así como la ineficacia para la lucha contra la inseguridad y la improvisación de la que ha hecho gala este régimen. En ese sentido, ven con buenos ojos a alguien no contaminado con los vicios tradicionales (PPK y Florez-Araoz pueden exhibir experiencia gubernamental a la vez que honestidad, y Guzmán es una incógnita con muchos puntos a favor, pero sin pronunciarse aún sobre temas espinosos, respondiendo como estadista tanto al gobierno como a sus contendores).

Se viene sin duda, una campaña interesante, así  como muy peleada (no creemos que Keiko Fujimori, con todas las denuncias que son su pasivo, tenga ese 33% o más seguro). El gobierno, con todo derecho sí de tener un candidato que les asegure una bancada parlamentaria que lo defienda en el futuro, debe dedicarse no a enrarecer las elecciones, sino a brindar las herramientas para que la transferencia se produzca sin contratiempos, y a gobernar con eficacia, pues los sobresaltos económicos también son pretexto, como lo es el no tener el manejo del Congreso, para posibles aventuras antidemocráticas que nos harían retroceder décadas.