Saavedra en el ojo de la tormenta

El Presidente Pedro Pablo Kuczynski ha respaldado públicamente a su Ministro de Educación, Jaime Saavedra, señalando que es inaceptable el maltrato del que es objeto este funcionario, al que todos los candidatos presidenciales (excepto los del fujimorismo y el aprismo) querían mantener en el puesto al término del gobierno del ex presidente Humala, del que formó parte.
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Afirma el Jefe de Estado, y coinciden con él voceros de varias bancadas, como la de AP, que el cargamontón contra Saavedra es por cálculo político, un nuevo intento de la oposición fujimorista con mayoría en el Congreso, de generar una crisis de gobernabilidad. 
Por otro lado, en los círculos de poder se rumorea que así como el fujimorismo y el aprismo han copado ya el BCR, la SUNAT, el Poder Judicial y los organismos electorales, buscan adueñarse también de las decisiones del Tribunal Constitucional, el Consejo Nacional de la Magistratura y la SUNEDU, con su gente, y en éste último caso, que Saavedra es un escollo para tumbarse la Ley Universitaria, que les deja sin maniobra para nombrar a los rectores que les convienen.
La interpelación contra Saavedra, promovida por la bancada naranja tendría, pues, ese componente encubierto, y es por esa razón que el Mandatario ha decidido esta semana dejar los paños fríos puestos a la tensa relación entre Ejecutivo y Legislativo, para enfrentarlos abiertamente.
De lo contrario, daría una imagen de que el Gobierno se le va de las manos, como cuando se tuvo que sacar a varios asesores de su entorno, metidos en chanchullos y negociados. Además, los casos de los congresistas Gilbert Violeta y Roberto Vieira, éste ultimo fuera ya de la bancada de PPK, y la división que se notó para la elección del Defensor del Pueblo, han dañado seriamente la unidad del bloque parlamentario oficialista.
Quien escribe no cree que Saavedra se haya ensuciado las manos con ese dinero del que se acusa a funcionarios nombrados por él, debía ser destinado para la organización de los Juegos Panamericanos, pero una cosa es cierta. El poder corrompe, y personas que están en su entorno desde hace tiempo, pues no es un Ministro nuevo, deberían ser sancionadas por las irregularidades cometidas, o éstas lo salpicarán a él, y tendrá que pagar las consecuencias.
Por esta razón, pese al público respaldo del Presidente, Saavedra debe explicar al país, sea en el Congreso o en cualquier otro foro, dónde está esa plata de la que debía rendir cuenta el Comité Olímpico Peruano designado por él, cómo es que las adquisiciones de la Unidad Ejecutora para Dotación de Útiles Escolares fueron pagadas a empresas cuyos accionistas al parecer tendrían vínculos con la persona responsable de esas compras, y porqué su despacho se benefició durante el régimen anterior de una farra publicitaria según denunció el propio actual titular del MEF, siendo que en ese portafolio existen otras prioridades.
Si para eso debe despercudirse de asesores y funcionarios que le han sido leales durante los años que tiene al frente de su cartera, es el momento. Caso contrario, podría causar una verdadera crisis en el régimen, convirtiéndose en el primer ministro de éste en ser vacado por un Congreso que, de por sí, ya le tiene ojeriza.
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Fútbol peruano: la verdad de la milanesa

La selección peruana de fútbol (sí, con minúsculas) le ganó raspando a Ecuador en casa, reventando las pelotas a las tribunas y al espacio exterior, desesperada ante la posibilidad que en los últimos agónicos momentos, el equipo visitante nos empatara y nos dejara fuera de un nuevo Mundial, cuando aún faltan varios encuentros, y otros teams están ya prácticamente clasificados.

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Pero los cronistas deportivos no aprenden, y esta incómoda victoria, sumada al hecho que Bolivia nos humillara en La Paz unos días antes (Sí, Bolivia, gracias a cuyo concurso siempre podemos pensar en quedar penúltimos y ahora ni eso es factible), han vuelto a la carga a ensalzar las virtudes de Gareca y su estrategia de convocar bisoños valores en vez de los rankeados jugadores que militan en clubes del exterior. Otra vez todos nos convertimos de hinchas en matemáticos, y salimos a cazar los pokemones de la esperanza.Y ahora creemos que podremos derrotar a Messi y a Neymar. El colmo de la audacia, la verdad.

Los puntos sobre las jotas, que también los tienen como las íes. El fútbol peruano es una reverenda mierda. Y no de ahora. Nicolas Delfino lo cagó siendo eterno presidente de la FPP, y Manuel Burga continuó, entusiasmado por los viajes y los miles de dólares, el lamentable sendero de la debacle, en que se debate la mismísima FIFA, que se ha revelado como un antro de la más podrida corrupción. ¿Iba a ser ajeno el Perú a esto, si somos campeones mundiales de la mediocridad y la pendejada?.

¿No te gusta mi franco lenguaje, tu que le mientas la madre frente al televisor desde hace años a Pepe, Cuellar, Challe, Popovic, Oblitas, Maturana, Ternero, Uribe, Autuori, Franco Navarro, Chemo del Solar, Markarian, Mosquera y Bengoechea, y ahora haces lo propio con el argentino que nos dejará una vez más con los crespos hechos? No jodas pe, cambia de canal entonces como dicen los guerreros y leones de Combate y Esto es Guerra. No hay forma que vayamos a un Mundial de Fútbol mientras no se cambie toda la estructura dirigencial y técnica de nuestro alicaído balompié.

Soñar no cuesta nada, y de un tiempo a esta parte los partidos de la selección ya no entusiasman a nadie, ni hay grandes anunciantes en los encuentros, ni sirven como cortina de humo para tapar ninguna cochinada política. Así de simple. Y no es antiperuanismo ni pesimismo. Los dirigentes, los entrenadores, los jugadores, los periodistas, los anunciantes, los árbitros, y hasta los aguateros lo saben. Qué se hagan los cojudos para seguir cargando algo de fichas para su ruma, es otra cosa.

¿Keiko también sabe cambiar hojas de ruta?

¿Por qué razón cambia su discurso una candidata que supuestamente está en lo que algunos analistas llaman “zona de confort”, con más de un 33% de intención de voto y con proyección a pasar a la segunda vuelta y hasta ganarla? Es evidente en opinión de este columnista: las encuestas que la ponen en ese expectante lugar, no se las cree ni ella.

Caricatura de Keiko

Las nuevas opiniones de Keiko Fujimori, que contrastan con prácticamente todo lo que ha pensado antes, y que siendo extremistas hasta podríamos decir que repudian el legado de su padre durante sus gobiernos y tras ellos, tienen varias lecturas, pero quizás las más emparentadas con la verdad son aquellas que señalan que, o se siente confiada de su aceptación en el interior del país por sobre Verónika Mendoza o Marco Arana, Urresti, Acuña y Toledo, y ahora busca arrebatarle Lima a PPK, Alan García, Julio Guzmán, Nano Guerra García, Antero Florez-Araoz y el pastor Lay….o en todo caso se ha dado cuenta que las cifras que le muestra GFK (en alianza con Frecuencia Latina y La República para llevarse una buena tajada de su torta publicitaria en competencia con IPSOS, El Comercio y América TV) están infladas en demasía, por lo que pretende un cambio en la conducción de su campaña para que no le pase lo que en el 2011 ante Humala.

Claro que hay tomar con pinzas todo lo que salga de los predios fujimoristas. Mentir ha sido siempre su norte, desde la excusa de que el ingeniero se había intoxicado con bacalao en 1990 para no dar a conocer su plan de gobierno, hasta la cacareada enfermedad terminal que tiene y que ya debe estar en los récords Guinness debido a su duración de más de una década. Y las veces en que han tenido un rapto de sinceridad, han patinado mejor que en una Olimpiada…solo hay que recordar el “nosotros matamos menos” para volver a ver la tragicomedia en que se han convertido.

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Hablar como lo ha hecho de la Comisión de la Verdad y de las esterilizaciones forzadas, de la unión civil y el aborto terapéutico (que le ha significado ya la diáspora del parlamentario evangélico Julio Rosas), de los actos de corrupción del régimen de su progenitor es intentar colocarse al centro, moderarse como hizo Humala para despercudirse de la sombra de Chávez y el radicalismo etnocacerista de su padre y hermano.

Pero ¿ha cambiado en realidad  la lideresa de Fuerza Popular? ¿Goza de credibilidad en los sectores pensantes de la sociedad peruana que sí recuerda el autoritarismo, la violación sistemática de los DDHH, el asesinato de niños, jóvenes y docentes en La Cantuta y Barrios Altos, las torturas a agentes del propio SIN que sabían demasiado, los tránsfugas pagados, el manejo corrupto de los jueces, fiscales y medios de comunicación por parte de su socio, la venta de las empresas públicas cuyo producto se esfumó, la creación de un narco estado donde ni el avión presidencial se salvaba, y la corrupción galopante del decenio fujimorista? ¿Su aparente sinceridad, para nosotros calculada, es suficiente para otorgarle un cheque en blanco y entregarle los destinos del país?

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No lo creo. Tendría que romper con su progenitor públicamente, señalar que lo que pasó en ese régimen no fueron “errores” sino crímenes, y expectorar a Aguinaga, Martha Chávez, Yoshiyama, Cuculiza, Gagó, y hasta a Kenyi para demostrar que es honesta. Y no lo hará. Por lo tanto, es un nuevo cuento japonés de un grupo de personas que pretende contarle a las nuevas generaciones que tienen una doctrina, una corriente ideológica, y no son una banda creada para saquear el país y mostrar desprecio por la institucionalidad democrática.

Los peruanos no somos amnésicos y ya no nos chupamos el dedo de ver cómo buscan lavarse la cara políticos frescos como Keiko Fujimori. Ella no puede escudarse en que como Primera Dama no sabía nada de lo que pasaba. Ya no era una colegiala. Era una mujer hecha y derecha de entre casi 20 años y más de 25 en ese período. Podía darse cuenta cómo es que ella y sus tres hermanos estudiaban en las más caras universidades del mundo con el sueldo de un presidente, que era la mitad de lo que es ahora.  No puede ser que se hiciera la tercia sobre las torturas a su madre, sobre la ropa donada que se tiraron sus tíos, en cuya casa vivió los últimos años mientras ellos están escondidos en Japón, y sobre los contubernios de Montesinos que nunca vio ni condenó.

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Como congresista faltó siempre y no presentó ningún proyecto de ley destacable. Teniendo acciones en mineras y otros negocios no sabemos cómo, porque trabajo conocido no ha tenido jamás, dijo que su partido se sostenía con polladas, y desde hace 4 años que vive del sueldo que le pagan sus parlamentarios. Quizás haya quienes le crean, yo vuelvo a pensar en una frase que coloqué como título de un artículo hace unos dos años: “En boca del mentiroso, hasta el cáncer se hace dudoso”.

CORRUPCIÓN PONE A CANDIDATOS CONTRA LAS CUERDAS

La lucha contra la inseguridad y ante la corrupción generalizada serán, sin duda, los ejes principales de la campaña electoral presidencial que se avecina. En el primer caso, existe un claro aumento de los delitos, incluso a plena luz del día, y el incremento de la peligrosidad en cualquier parte de las zonas urbanas es preocupante. Hasta viajar en bus se ha vuelto temerario. Y el gobierno, si bien exhibe algunos pequeños triunfos en ese sentido, tiene en el balance general más en la columna del “debe” que del “haber”.

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Y sobre la corrupción, una reciente encuesta señala que la percepción de la sociedad peruana es que los principales candidatos, según esos mismos sondeos que el autor de esta columna toma siempre con pinzas, están todos involucrados en hechos ilegales que afectan su credibilidad y la de las propuestas que pudieran presentar en ese sentido.

El caso “Lava Jato” que en el Brasil ha determinado hasta el momento unos 60 presos, entre ellos muchos políticos importantes, y cuya investigación va ramificándose hasta dejar expuestas a casi 250 empresas. Involucra también a varios aspirantes peruanos a la Presidencia de la República de una u otra manera, mientras que otros casos, como los narcoindultos, Ecoteva, las agendas de Nadine Heredia o el asesinato del periodista Hugo Bustíos, son elementos también que afectan varias candidaturas presidenciales. El sondeo señala claramente que tanto Keiko Fujimori como PPK, Alan García, Alejandro Toledo y Daniel Urresti han bajado sus niveles de aprobación fuertemente en comparación con el mes pasado.

Si el caso, que salpicará a varios candidatos presidenciales, y seguro también a la ex alcaldesa de Lima y al actual burgomaestre de la capital, es visto por el Congreso en un año electoral, se enrarecerá el ambiente político y las acusaciones de una y otra bancada parlamentaria frenarán el impulso a una serie de reformas que son vitales en este último tramo del gobierno del Presidente Humala. Aconsejar a los políticos que dejen esto en manos de la justicia es pedirle peras al olmo, pues la tentación de llevar agua para su molino demoliendo al contrincante será muy fuerte, sin embargo la hacemos a sabiendas que como siempre verán las cosas de acuerdo a su conveniencia antes que la del país.

Ese tipo de lobbys y negocios colaterales existen desde siempre (La página 11 del primer gobierno de Fernando Belaúnde cuando era ministro PPK es un ejemplo de ello), y gracias a las investigaciones independientes ahora en boga se sabe que tanto el mencionado líder de Peruanos por el Kambio como Alan García, pasando por el fujimorismo y el toledismo, y también el actual gobierno  vía Martin Beláunde y otros operadores, han servido para el enriquecimiento de  líderes políticos que empezaron con mucho idealismo y compromiso, y que ahora forman parte de un exclusivo club de tramitadores oficiales de los grandes conglomerados empresariales.

¿Existen políticos probos, nuevos o antiguos? ¿Votar por ellos es perder el sufragio como quieren hacernos creer las manipuladas encuestas que sabemos son pagadas y maquilladas para influenciar a la población? Un sector de la izquierda propone a la congresista Verónika Mendoza como alternativa viable, mientras que el espacio de centro viene siendo ocupado por Julio Guzmán, de “Todos por el Perú” con un mensaje técnico y moderno.

A ellos, que han iniciado una campaña aún bastante tímida, las encuestadoras no les dan chance, pero en la calle, donde se conversa sin tarjetas y cuadros estadísticos, y en las redes sociales, van encontrando poco a poco más adherencias, tratando de convertirse en los “outsider”, la opción “limpia” frente a los de siempre, que son ensalzados por conveniencia, pero que constituyen un retroceso para la moral del país. Veremos cómo se va presentando la campaña, que sin duda será interesante.

“NO SOY LA VERSIÓN JOVEN DE PPK NI LA DELGADA DE ALAN” DICE JULIO GUZMAN

Julio Guzmán carga una etiqueta que muchos pretenden llevar en las elecciones generales 2016: outsider. Será candidato de todas maneras. ¿Qué piensa? ¿Qué lo diferencia del resto de candidatos? Momento de oírlo. Sus respuestas en esta entrevista pintarán al candidato. Guzmán conversó con el director de este blog en entrevista para Portal Perú, y anunció sus propuestas en economía, educación, lucha contra la corrupción, reforma del Estado y otros temas, así como habló de sus competidores.

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En nuestro país hay un desánimo, una decepción por los políticos, tanto por los de siempre, como por los nuevos que aparecen. La población tiene una percepción de que todos son cortados por la misma tijera. “Más de lo mismo” es la frase que se escucha frecuentemente, y los hechos de corrupción que han salpicado a todos los ex presidentes. ¿En qué se diferencia la candidatura de Julio Guzmán? ¿Cómo reinyectar esperanza en una población escéptica?

-En primer lugar hay que respetar esa falta de confianza porque no es gratuita, ha ocurrido por todo lo que estamos viendo. La población no es que sea tonta, vota por el menú de opciones que le dan, no es que adrede elija a alguien que robe, pero haga obra. Si vas a un chifa, vas a encontrar solo comida oriental, no un ceviche. Entonces, con las opciones que tiene el electorado peruano, poco se puede hacer. Por eso estamos en política ahora. ¿Por qué confiar en nosotros? En primer lugar porque somos parte de ese 60% de la población que hoy dice que no quiere a ninguna de las opciones que hay. Somos uno de ellos, y hemos dejado nuestra comodidad para poner nuestra cuota de sacrificio personal, que es grande, y comenzar a tomar decisiones. Nuestra candidatura se puede entender desde que la población se interese por analizar nuestras credenciales, averiguar a qué nos hemos dedicado, nuestro pasado. Esa es la manera de construir confianza.

Uno de los temas sobre los que hay un permanente escrutinio de los medios de comunicación es el tema del financiamiento de la campaña. ¿De dónde sale la plata para el despliegue que viene haciendo?

-Bueno, el financiamiento que tenemos es bastante nuestro y pequeño. Quisiéramos que llegara algo más, no le tenemos miedo a que llegue el dinero, pero si queremos que el que llegue sea limpio y que no venga de a actividades ilegales. Actualmente es un financiamiento muy pequeñito, y la gran parte es de cosas que se hacen del partido, de su gente que aporta algo de plata y su tiempo. El dinero que se maneja viene básicamente de seis amigos empresarios, que aportan entre 1000 y 3000 soles mensuales que nos permiten hacer las cosas más elementales. Ahora, estas personas obviamente no quieren que su nombre se conozca porque tienen miedo a las represalias. En el Perú no existe un marco normativo que proteja las identidades de personas buenas y honestas que quieren aportar. La gente va creyendo en nosotros, y el Jurado Nacional de Elecciones lo ha dicho, existen unos 18 partidos inscritos de los cuales sólo cuatro vienen dando la información requerida sobre financiamiento de campaña, y uno de ellos somos nosotros.

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¿Cómo es Julio Guzmán en lo personal? ¿Es casado, tiene hijos, en qué trabaja actualmente, tiene propiedades, cuentas bancarias, deudas?

Julio Guzmán es un chico de barrio normal que ha crecido en la típica clase media peruana, que es ese grupo de personas que ha salido adelante a punta de punche y de esfuerzo. Cuando uno observa el país hoy en día, se da cuenta que las cosas tienen solución y que falta liderazgo, claridad, voluntad política. Tomé la decisión de entrar en política porque ya me cansé, como muchísimos peruanos, y que estamos hartos de lo que pasa. Soy economista de profesión, estudié en la Universidad Católica. Hice una Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Georgetown, en Washington y un Doctorado en la Universidad de Maryland. Trabajé 10 años en el Banco Interamericano de Desarrollo, que como todos saben es una entidad que se dedica a asesorar a los países de América Latina para que puedan progresar más rápido. Luego fui viceministro de Estados dos veces, en Industrias y en Pymes, y de ahí Secretario General de la Presidencia del Consejo de Ministros. Luego he estado desarrollando práctica privada, pero tuve que renunciar hace seis meses para poder dedicarme por completo a la campaña, por dos razones, porque esto requiere un esfuerzo full time y para no generar ningún conflicto de interés. Cuentas bancarias en el extranjero, ninguna. Yo me hecho solo y parte de esa historia fue endeudarme con un crédito estudiantil muy grande justamente para poder pagar mis estudios de post grado en el extranjero, y que gracias a mi carrera lo he terminado de pagar. Vivo como una familia de clase media. Estoy casado, tengo 44 años, tres hijos, mi esposa trabaja y podemos vivir de nuestros ahorros y de lo que ella aporta, y eso me permite cierta tranquilidad e independencia.

Algunas personas dicen que eres el “outsidser”. De alguna manera Gastón Acurio te favoreció al declinar y decir que el “outsider” eras tú. Otro sector te observa como un Kuczynsky joven. ¿Lo tuyo va también por un neoliberalismo ortodoxo o por dónde?

-En primer lugar debo aclarar que nosotros no nos hemos autodenominado el “outsider”. Son los medios de comunicación los que nos han puesto esa “chapa”, probablemente porque somos una opción nueva, fresca, con un enfoque distinto. Es cierto que no hemos estado metidos en política, pero nuestro círculo principal, el núcleo de lo que somos comenzó con grupo de técnicos con experiencia en el Estado y ahora tenemos una plataforma nacional que tiene bases y una propuesta clara. Pero la propuesta para el país no puede ser sólo técnica. Tener experiencia en el manejo estatal y planteamientos técnicos es una ventaja increíble, pero no basta. Hay que añadirle una visión política y ciertas características, como claridad, ambición en creer que los peruanos nos merecemos algo mejor, y coraje, valentía, porque esto no es fácil. Habrá que pisar muchos callos y pelearse con mucha gente. No soy ni un Kuczynsky joven ni un Alan García flaco. La mayor diferencia entre la propuesta de PPK y la nuestra es que esa es la propuesta del “chorreo”, que nosotros creemos que no funciona. Eso obsesionarse con la gran inversión descuidando a las personas. Pensar que todo es inversión y que eso nos hará sentirnos bien es un cuento chino. Nuestro enfoque está concentrado en las personas, en el bien común. Ese es nuestro centro de gravedad. Que la gran inversión continúe, pues es positiva y genera empleos, pero la prioridad para nosotros es la gente.

“Todos por el Perú” no es una agrupación nueva en la política, tiene diez años de formada, ha participado en elecciones regionales y municipales, básicamente en provincias, con resultados no muy auspiciosos, pero que le han permitido mantener su inscripción. ¿Cómo llega ahí Julio Guzmán y su equipo? ¿Hay un cambio en la dirección del partido? ¿Cómo se logra esto para no dar la imagen de que eres un invitado que aprovecha la coyuntura para postular?

-Haciendo las cosas correctamente, la población se dará una imagen muy clara de lo que somos. “Todos por el Perú” no es un “vientre de alquiler”, es decir  una organización que tiene un Comité Ejecutivo nacional que invita a un candidato externo. En este caso no es así, existe una renovación de la dirigencia y de las bases del partido que se viene realizando desde hace bastante tiempo atrás. Esto ha sido posible gracias a que el CEN anterior ha tenido la visión de optar por una renovación generacional, y esto es algo que no ocurre normalmente en las organizaciones políticas de nuestro país. La renovación se ha dado sin pedir nada a cambio, ni dinero ni cupos para las candidaturas al Congreso. Venimos trabajando en la campaña desde hace cerca de dos años, y venimos nutriendo al partido con sangre nueva, y ya tenemos bases consolidadas en 16 regiones, y presencia en las 25.

Tú eres un hombre formado académicamente en ciencias políticas y económicas, para la población un “tecnócrata”, no un político tradicional. Sin embargo tienes experiencia en la administración pública como viceministro y como secretario general de la PCM. ¿En qué medida has diagnosticado que es necesaria una reforma del Estado?

-La reforma del Estado es la piedra angular de lo que hay que hacer en el Perú. El Estado no se reforma desde inicios de los ’90 y ese es precisamente el problema que tenemos hoy en día. Tenemos un Estado que se diseñó en ese momento para administrar la escasez, programando el gasto del centavo y no teniendo reticencia para invertir en cualquier cosa menos en las personas, en el progreso, en el bienestar de la gente. No había plata, había que administrar la pobreza. Pero por otro lado, se apoyaba solo a la gran inversión, dándole incentivos y las mejores condiciones para que su presencia en la economía nacional les sea rentable. El Perú cambió, ha crecido, hay progreso ahora y por lo tanto necesitamos un Estado moderno que administre ya no la escasez sino el desarrollo, y que sepa usar los recursos que ahora tenemos para invertirlos en las personas. Necesitamos un Estado cercano al ciudadano, que lo convenza que va a progresar no a pesar de él sino gracias a él. El Estado debe mejorar sus servicios y ser el copiloto del ciudadano en su marcha hacia el progreso sostenido. ¿Cómo reformar el Estado? Tres cosas. Primero, simplificar todos los procesos administrativos. El Estado tiene 12 sistemas administrativos, muchos de los cuales pertenecen a un mundo que el día de hoy ya no existe. Estos sistemas no se han reformado desde hace muchos años. Todos los trámites, toda la documentación, todas las gestiones, todas las diligencias que uno se pueda imaginar caben en esos doce sistemas administrativos. Hay que modificarlos, hacerlos más simples, utilizando las tecnologías de la información para conectarlos, ahorrar tiempo y dinero. En segundo lugar, el diseño del Estado. Hay que preguntarnos cuántos Ministerios necesitamos. Hay varios que están desfasados y deberían desaparecer o juntarse con otros. Un caso concreto es el del Ministerio de la Producción con el de Comercio Exterior, que deberían estar unidos como en otros países. Lo tercero es una reforma del Servicio Civil, es decir, la burocracia. No nos sirve nada mejorar los procedimientos y rediseñar la arquitectura del Estado si la gente que está ahí no está capacitada. Además hay cinco regímenes laborales distintos para los empleaos públicos. No existe meritocracia ni presupuesto suficiente para pagar personas capaces que estén a la altura de lo que necesitamos.

Has señalado que te disgusta el término “inclusión social” y que prefieres el de “integración nacional” ¿Cómo se puede explicar esto para que lo entienda la gente?

-El término “inclusión social” a mí me hace pensar en que existen dos Perú, y uno es mejor que el otro, y por lo tanto debe “incluirlo”. Es como si hubiera una fiesta, y vemos desde adentro a un montón de gente que quiere entrar, y como somos generosos los invitamos a pasar, pero comerán la comida que nosotros ponemos y escuchar la música que tocamos. Para mí existe un concepto superior, que es la integración nacional, en que no existe un Perú mejor que el otro. Y eso en la metáfora de la fiesta es alquilar un local más amplio, ponerse de acuerdo los dos grupos en qué se comerá y qué música se bailará. Los países se construyen no cuando se incluyen, sino cuando se integran, sobre todo uno como el nuestro que tiene una diversidad tan grande. La integración nacional que proponemos será en cinco dimensiones: física, conectando nuestro territorio mediante carreteras y vía aérea; también virtual, poniendo las tecnologías de la información en todos los rincones del país; la integración educativa, buscando que exista un modelo homogéneo para todas las regiones; asimismo, productiva, o sea que las empresas pequeñas, medianas y grandes, se articulen y hagan negocios entre sí; y finalmente la del mismo Estado, que el gobierno nacional converse con el gobierno regional y éste con el gobierno local. Cuando se integra un país en esas dimensiones, Javier, lo que logras en el largo plazo es ciudadanía.

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Inversión privada versus demandas sociales de las comunidades. ¿Cómo serán abordados concretamente los contratos con las mineras?

-Los intereses de las mineras, las comunidades y el Estado no pueden estar divorciados. Se pueden alinear perfectamente. En otros países, también mineros y con una geografía complicada como la nuestra, se hace. Se trata de conjugar también los intereses de las diversas culturas que tienen demandas en el tema extractivo. El Estado debe tener un enfoque hacia la minería, pero con niveles de relacionamiento hacia la población. La nueva minería debe cumplir dos condiciones, respeto al medio ambiente y una buena relación con las comunidades. Se debe diseñar un arreglo institucional que implemente este enfoque, a través de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad, que pasa de una política reactiva en torno a los conflictos sociales, a una política preventiva. El Estado debe adelantarse a la conflictividad.

La corrupción es un mal endémico. Permanentes denuncias que involucran a ex presidentes, a Ministros, a parlamentarios, con tráfico de influencias y negociados turbios. Se habla también de un narco estado. ¿Cómo se afrontará la lucha contra este flagelo? ¿Cómo se elegirá a  los congresistas de Todos por el Perú?

-El problema de la corrupción en el Perú es la impunidad. No hay que verlo como un tema aislado, como un asunto moral y ético. Es esa sensación de que todo el mundo puede hacer lo que le da la gana y no le pasa nada. Debido a la corrupción no tenemos agua potable porque se roban la plata para los programas, debido a la corrupción no tenemos escuelas para los niños, pues se caen a los seis meses debido a los materiales malos que usan. Debido a la corrupción es que no tenemos seguridad ciudadana, porque las bandas criminales, los extorsionadores están coludidos con la policía… Muchos piensan que hay que manejar soluciones normativas, tecnológicas, presupuestales, y yo pienso que eso es importante, pero considero que lo que es fundamental es la voluntad del propio Presidente de la República porque para aplicar todas las reformas que hay que hacer, debemos terminar primero con la corrupción. Nosotros tenemos diez propuestas muy concretas sobre el tema de la lucha contra la corrupción. Tenemos en nuestro equipo a Carolina Lizárraga, que es la que lidera el diseño de esa parte de nuestro Plan de Gobierno. Ella ha sido ex zar anticorrupción en el gobierno aprista y como muchos recuerdan se fue porque vio que no había ninguna voluntad de lucha contra este problema. Se debe empoderar al Procurador Anticorrupción para que empiece a formular denuncias y de cuenta al Jefe de Estado de la lucha que se hace a diario para cambiar esto. En Contralor debe ser también una persona totalmente comprometida en la lucha contra la corrupción. El rol de la Contraloría hay que cambiarlo, no debería estar buscando el delito después, sino que debe involucrarse en los procesos antes, y así evitar que los funcionarios cometan errores y faltas. También hay que implementar el nuevo Código Procesal Penal, en el que todas las audiencias son públicas y se reduce la posibilidad de corrupción cuando se tienen una audiencia abierta a todos. Sobre la lista de candidatos, hemos tomado como acuerdo que no vamos a aceptar ni un sol de quienes quieran ser parte de nuestra selección de postulantes al Parlamento. Así evitaremos que sea el dinero el que defina nuestra lista y no hay posibilidad de que haya gente que traiga recursos provenientes del narcotráfico, la minería ilegal u otras actividades ilícitas. Tenemos un reglamento de selección de congresistas y lo publicaremos en nuestra página web. Ellos harán públicas dos declaraciones juradas, una de conflicto de intereses, pues no queremos que haya sorpresas y que por ejemplo el dueño de una universidad privada termine siendo presidente de la Comisión de Educación, y la otra es una responsabilidad, referida a comportamiento familiar y social, para casos como alimentos a los hijos, los ingresos, etcétera.

Tu intención es pasar a segunda vuelta, donde posiblemente tendrías que enfrentarte a Keiko Fujimori  o a Alan García. Tú estabas en la universidad cuando Fujimori entró al gobierno, estarías por acabar tu carrera cuando el 5 de abril del 92, y eras muy joven durante el primer gobierno aprista, pero sí has vivido el segundo. ¿Qué piensas políticamente del fujimorismo y el aprismo?

El fujimorismo representó el quiebre de las pocas instituciones que teníamos. Es un dolor que todavía cargamos y lo llevaremos por muchos años. Los contenidos de la TV parecen normales, y es que desde los ’90 se fue generando una crisis de valores con el objetivo de adormecer la conciencia de la población. Y del gobierno aprista pienso que su primer régimen destrozó al país, y en el segundo tuvieron miedo de tomar decisiones drásticas y cambiar las cosas. Metieron la pata en algunas cosas y tendrán que responder por ellas. Lo que los benefició fue el nivel del precio de los minerales.

Hablemos de este gobierno, del que formaste parte en una primera etapa. ¿Han gobernado el presidente, los primeros ministros, el MEF o la Primera Dama?

Este país lo gobierna el Presidente, su esposa por supuesto, y el MEF. Es la primera vez que escucho una afirmación así tan tajante de un periodista, y que es con lo que yo concuerdo. El Ministerio de Economía y Finanzas tiene un poder que pocas veces se reconoce, pero que es real. Tiene un poder absoluto, y se le dio desde las reformas de los ’90, y hay que cambiar eso. En ese momento era necesario, que se concentrara el poder ahí, ahora ya no, el Perú cambió y ahora necesitamos una mirada de progreso moderna. Que no sea un Ministerio el que mueva la pelota, sino que tengamos Ministerios sólidos para que las políticas públicas se puedan desarrollar de forma articulada. Ahora no tenemos Ministerio de Salud, de Justicia, son cascarones son presupuesto. A este gobierno le ha faltado claridad. No ha tenido una visión de país, le ha faltado ambición, y le ha faltado liderazgo.  Estamos en un país que no tiene una cabeza. No sabemos dónde vamos. Y tenemos condiciones extraordinarias para pasar al desarrollo.

Fotos: Floiro Tarazona Ramírez

video: Entrevista a Julio Guzman por Media Cover y Los Puntos sobre las Jotas, en YouTube

BELAUNDE LOSSIO Y BOLIVIA NOS HICIERON CHOLITOS

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Decía Luis Felipe Angell de Lama, “Sofocleto”, que el Perú debía vivir siempre agradecido a la Santísima Trinidad de que existiera en nuestro continente un país como Bolivia, gracias al cual nunca quedábamos últimos en déficit económico ni en las clasificaciones mundialistas de Latinoamérica. Su sarcástico comentario, de hace unos 30 años, hoy no podría aplicarse. Tanto nuestros vecinos altiplánicos, como el gobierno de nuestro país y el propio Martín Belaúnde Lossio, nos hicieron más cholitos que nunca.

¿De qué nos sirve ahora que el Ministro de la Presidencia boliviano, Juan Ramón Quintana, salga a decir que esa nación “asume toda la responsabilidad” de la fuga del cuestionado amigo de la pareja presidencial peruana? El arresto domiciliario previo a la extradición para que venga al Perú y responda por sus nexos y conexiones en varios casos de espionaje como de tráfico de influencias, no sirvió de nada, y la evasión tiene todos los visos de haber estado orquestada, mientras aquí estábamos distraídos con lo que ocurre en Arequipa y la reciente declaratoria en emergencia en el sur por los conflictos sociales.

En la casa de su familiar, en el barrio de Bajo Llojeta de La Paz, donde Belaúnde Lossio estaba detenido, no había movimiento desde el jueves, pero recién el sábado temprano, muchas horas después de la desaparición, se dio la alerta y la policía que estaba ahí para protegerlo y vigilarlo comenzó a buscar al prófugo. A estas alturas, no las de Bolivia sino del caso, el amigo de Nadine Heredia y Ollanta Humala podría haber salido ya de ese país y estar en el sur peruano, como en Chile, Argentina, Paraguay, o incluso los Estados Unidos o Europa.

¿Creen que podemos tragarnos el cuento de que es una coincidencia esta fuga con los recientes sucesos políticos en el país? Un ministro afirma que uno de los manifestantes antimineros muere de una pedrada, y luego se confirma que fue de una bala, el Congreso ha citado por segunda vez a la primera dama como invitada para ver el caso de los nexos de MBL con el Partido Nacionalista, y Waldo Rios ha sido declarado apto para volver al Gobierno regional de Ancash, donde César Álvarez era parte de la red denominada “La Centralita”, financiada por Belaúnde Lossio.

En esta desaparición hay sin duda más que negligencia. Existe complicidad, que podría alcanzar incluso a las cabezas de dos Estados. Mientras Humala aquí se molestaba cuando le tocaban el asunto, y defendía con uñas y dientes a su esposa, Evo Morales en Bolivia se consagraba como un gran actor, señalando que  colaboraría con las autoridades políticas y fiscales peruanas. Al final querrán hacernos creer que se les pasea el alma, pero no será fácil convencer a un pueblo que ya no se come cualquier cosa sin protestar, y que ve en esta evasión cómo el régimen se salió con la suya de no exigir la expulsión de quien fuera su socio y estaba ad portas de venir a declarar.

5 de abril: 23 años después

En 1990, el hijo de inmigrantes japoneses Alberto Fujimori llegó al poder derrotando al candidato que partía favorito, el escritor Mario Vargas Llosa, debido a que supo capitalizar la “ayudadita” que le dio el APRA con su spot televisivo en que se mostraba el apocalipsis que sería para el país la aplicación de un “shock” económico que nos sacara de la hiperinflación que se heredaba del régimen de Alan García.

disolver

Su mensaje era tan esperanzador como mentiroso. Marketeándose como un humilde docente universitario, como un chinito de la esquina que sabía conducir tractores y arar la tierra, repitiendo en pésimo español en cuanto mitin le organizaban los antiderechistas su monserga de “Honladez, tecnología y tlabajo”, Fujimori alcanzó el sillón de Pizarro para convertirse desde él en un dictador obsecuente, en un violador de los derechos humanos hasta de su propia esposa, y en uno de los Jefes de Estado más corruptos de la historia de la humanidad.

No se puede negar que aplicó medidas necesarias para rescatar la economía del país de la debacle desastrosa en que la había dejado el alanismo, y que de alguna manera supervisó el eficiente trabajo de inteligencia policial que iba dando resultados con capturas de mandos importantes del terrorismo, mientras que algunas de sus propuestas eran petardeadas desde el Congreso, pues había perdido la mayoría en ambas Cámaras legislativas de entonces, la de Diputados y la de Senadores.

Envalentonado por el respaldo militar que le otorgaban generales que lo veían manipulable, mal aconsejado por asesores arribistas y convenidos, y digitado casi al punto de la hipnosis por su socio principal y eminencia gris, Vladimiro Montesinos, la noche del 5 de abril de 1992 pateó el endeble tablero de la democracia reconquistaba 12 años antes, e instauró un régimen de facto, copando todos los poderes del Estado con intención de perpetuarse en el poder, y saquear el erario público, y tuvo como aliadas rentadas a las empresas encuestadoras, que vendieron la ilusión de que “eso es lo que quiere la gente”.

Las lecciones que nos dejan estos 23 años son de suma importancia para la generación joven, aquella que recién votará por primera vez en las elecciones del próximo año. No pueden dejarse engañar por la sonrisa supuestamente carismática de Keiko Fujimori (que estudió en el exterior con pensiones A1 pagadas por nosotros, y jamás trabajó pero es co-accionista de minas y otros suntuosos bienes), o por la victimización que se hace del ex presidente reo en una cárcel dorada, repitiéndose que padece una enfermedad terminal (que extrañamente dura ya más una década) y una “depresión severa”, pero sin embargo postea en las redes sociales, pinta cuadros, exige teléfonos, compra miles de soles en comida para sus invitados, y recibe féminas amigas dispuestas a consolarlo.

Hace tiempo escribí en este mismo blog un artículo titulado “En boca del mentiroso el cáncer se hace dudoso”, que suscribo plenamente en esta hora actual, a la luz de lo que siguió pasando con Fujimori tras sus dos gobiernos y su reelección fraudulenta para un tercero, que tuvo que ser interrumpido merced a la propalación de uno de los vídeos en los que se ve a Montesinos, brazo derecho del Presidente, comprando conciencias de parlamentarios, jueces, fiscales y dueños de medios de comunicación, con plata del Estado peruano.

autogolpe

Tras una parodia de persecución a Montesinos,  que escapó con las pruebas de su felonía, Fujimori huyó del país sin que hubiera ninguna acusación aún en su contra. Solo se demostró culpable. Aprovechó un viaje oficial al Asia para quedarse allá, renunciando por fax, viviendo a cuerpo de rey en el país de sus ancestros (en el que incluso pretendió postular al Senado o Dieta) mientras aquí se vivía un caos y recién la gente despertaba a lo que fue tener controlados el Poder Judicial, la Fiscalía y los entes electorales, a la intervención de las universidades, al narcoavión presidencial, la venta de armas a las FARC mientras se cacareaba una inexistente lucha contra el narcotráfico, a las matanzas de Barrios Altos y la Cantuta, al grupo Colina, a las torturas y desapariciones de personas que “sabían demasiado”.

A esos jóvenes que votarán por primera vez hay que decirles cada 5 de abril, aniversario del oprobioso cierre de un Congreso de lejos mucho mejor que el actual, que el delincuente al que se pretendió indultar a la prepo con mil y un estratagemas, permitió que su hermana comerciara con ropa donada de diversos países para niños pobres y muertos de frío en la serranía, que solucionó el largo secuestro de rehenes en la embajada japonesa pero ordenó ejecutar a sus autores ya rendidos y desarmados, que implementó una política de esterilizaciones  forzadas en el altipano, y muchas cosas más.

Y que sus seguidores y herederos no han cambiado nada. Martha Chávez sigue tan soberbia como recalcitrante y rabiosa, Trelles dice que “mataron menos” que sus rivales políticos, tuvieron que retirar de la lista parlamentaria varios acusados de narcotráfico y a una “amiguita” del ex presidente, un parlamentario usa su influencia para contratar con el Estado venta de fotocopiadoras, otro regenta un prostíbulo en provincia donde se explota menores de edad, un alcalde recién electo de esa agrupación ya está detenido por recibir una coima.

Ese es el fujimorismo que celebra esta fecha como si hubieran logrado una gran hazaña, mientras los peruanos decentes creemos que no hay nada que festejar, que más bien perpetraron y cometieron crímenes y delitos, y que hay mucho que reflexionar y hacer reflexionar a los demás, para evitar que una de las más nefastas historias del país vuelva a repetirse.