El Odio, la tonta excusa del fujimorismo

Lo han convertido en verdad de Perogrullo, han acuñado el slogan perfecto para pretender salir indemnes de toda acusación de corrupción que se les endilgue. Como en las épocas de sus grandes farras, con Borobio y el “Panda” Carlos Raffo, los fujimoristas contestan a todo el mundo con una paporreta aprendida de memoria, cual los chicos que suben a los micros a vendernos caramelos, apelando a una enfermedad, a un pasado delincuencial ligado a las drogas de las que ya se redimieron, o a un hogar disfuncional donde el padre es alcohólico y maltratador, y la madre está muerta, grave, o hace la calle y también es una bruja.

keiko fea

“Pobrecito (a)” dice conmovido el pasajero y suelta sus 50 centavos, un sol o más, sin percatarse que están moviendo la maquinaria de todo un tinglado comercial lucrativo, que amasa miles de soles al día, explotando a esos niños o adolescentes, o le están dando recursos a un fumón de siete suelas para su vicio.

El fujimorismo es igualito. Se victimiza… ¿con qué noble propósito? Volvernos a gobernar, pues. Volver a poner sus manos en las arcas del Estado y convertirlas en su botín. Y cuando se les recuerda su pasado de corrupción, sus vínculos (hasta ahora) con el narcotráfico y el lavado de activos, sus componendas para perpetuarse en el poder, su descarado desparpajo para negar en nuestra propia cara sus crímenes y delitos, sueltan la aprendida, memorizada frase, como autómatas con excusa genial: “Lo que pasa es que tú estás lleno de odio, odias a Fujimori, odias a Keiko, a Kenyi, a Martha Chávez, al color naranja”, y un poco más también te dicen que detestas las jugosas frutas de huando o a la selección holandesa de fútbol.

Todo el que no reconoce, a las buenas o bajo insultos de trolls bien entrenados en las redes sociales, las “maravillas” del decenio fujimorista, y lo sacrificada que es la hija del pobre reo para querer culminar su gesta en bien del país, y por eso terquea y terquea la Presidencia, es una persona llena de odio, de “sed de venganza”, cuando no un “caviar” que pregona en favor de los derechos humanos pero quiere ver liberados a los terroristas.  Esa monserga ya tiene casi dos décadas y aún hay gente que ciega de amor, como los cornudos que son los últimos en enterarse, creen en ella.

Es increíble como personas con tres, cuatro dedos de frente, por su inteligencia en varios otros aspectos de la vida, con quienes me unen vínculos de honesta amistad sincera desde hace muchos años, no pueden debatir conmigo sobre las denuncias de  los Fujimori Boys y sus adláteres, sin esgrimir intentos de soslayar lo evidente, y sin ni una sola peregrina idea de pensar en recapacitar sobre lo que harán este 5 de junio. No. Todo se resume a decirme que estoy lleno de odio.

En ese plan, debo ser más odioso que Darth Vader, que Freddy Kruger, que Laura Bozzo, que Gargamen, y pronto seré excomulgado por el  Higado de Marita. Antes me daba cólera, ahora sonrío con pena porque puede que este país necesite otro sacudón de sus conciencias tras 20 años. Si, pensándolo fríamente,  gana Keiko ¿dejaran de robar? ¿Ya no habrá violaciones de DDHH?, ¿lograran un milagro económico estando como están las finanzas globales? ¿No aprovecharan su mayoría parlamentaria para copar instituciones, y así antidemocráticamente volver a querer perpetuarse? ¿No perseguirán a sus opositores?; ¿De buenas a primeras se convertirán en todo lo contrario que siempre han sido? ¿Se quedarán  en la cárcel Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y el centenar de otros delincuentes que antes fueron gobierno y que ahora habitan prisiones? ¿Ya no habrá aviones, almacenes, locales vinculados al fujimorismo llenos de droga? ¿Irán presos como debería ser Cecilia Chacón, Joaquin Ramírez y su primo Miguel, socio de Kenyi….o el mismo hermanísimo? ¿No tendremos más congresistas como Gagó que contrataba con el Estado estando prohibido de hacerlo, o como aquel que regenta un burdel de niñas en la Selva?

No pues, es una utopía…Sé que se me satanizará por lo que voy a decir, pero es una reflexión en voz alta: quizás la única manera que haya de acabar para siempre con el fujimorismo como opción electoral será, si ganan, observar como despedazan nuestro país nuevamente como si fuera su botín, lo mandan a la mismísima mierda, y nosotros estar dispuestos a sufrir cientos de vejámenes denunciándolos en todos los foros posibles, aunque nos traten como Maduro trata a Capriles, pero con la seguridad que en el 2021 ya no habrá un Fujimori como candidato.

Si PPK les gana el domingo 5, sin posibilidades de articular una mayoría congresal que le permita estabilidad y gobernabilidad, en el 2021 tendremos otra vez la angustia de una Keiko candidata de 45 años, o peor aún, un Kenyi, y postulantes jóvenes que han ido apareciendo como una nueva esperanza, tipo Julio Guzmán o Veronika Mendoza, deberán volver a enfrentar a ese monstruo de psicosociales malévolos que buscarán tumbárselos, con el apoyo incondicional del alanismo que siempre se las arreglará para meter a su gente en los organismos electorales y el Poder Judicial.

Yo no votaré por ella, es sólo una reflexión. Un ejercicio maquiavélico, en caso las balotas la den como triunfadora. A estar alertas. A veces para deshacerse de una fiera no basta huir de ella, hay que atraerla hacia donde está su interés, para así destruirla en virtud a sus propios apetitos. Y no es odio, amigos y amigas fujimoristas. Es solo instinto de supervivencia, sentido moral, repulsión al latrocinio y al asesinato sólo porque se está en el poder.

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