Los Partidos Políticos y el Narcoestado

Conversaba hace unos días con un aprista de viejo cuño, amigo mío, que fue alcalde de un distrito capitalino hace unos 30 años, y del que puedo decir con satisfacción que jamás fue investigado por malos manejos ni acusado de ningún delito. El tema de nuestra charla, el futuro del APRA en las próximas elecciones tras los escándalos recientes que ligan a connotados líderes de esa organización con los cárteles del narcotráfico.

narco estado

Me decía que él, ya instalado en “la base 7”, había escuchado siempre que el partido de Haya de la Torre se iba a pique tras la revelación de cada desaguisado cometido por sus representantes más visibles, pero que “ahí está, vivito y coleando, siendo protagonista siempre de todo proceso electoral presidencial, cuando no ganándolo”.

No me parece, sin embargo, que sea para ufanarse lo ocurrido con el APRA de un tiempo a esta parte. La exigua votación sacada tras el último gobierno de Alan García debido a la zancadilla de Jorge Del Castillo a la candidatura presidencial de Meche Araoz, su permanente acercamiento al fujimorismo al punto de casi mimetizar ambas bancadas, y los nexos de varios de sus dirigentes más conspicuos con gente ligada a la droga, no son condecoraciones de las que haya que sentirse orgulloso, y en mi opinión, merman toda posibilidad de que García vuelva a Palacio por tercera vez.

El narcotráfico se ha enquistado desde hace tiempo en nuestra política. Investigaciones de especialistas como Jaime Antezana, a quienes ningunean los que tienen techo de vidrio, han revelado que gran cantidad de recientes postulantes (algunos electos) en diversas Alcaldías provinciales y distritales, tienen conexiones innegables con los capos de la coca, y que incluso en el Congreso hay sentados varios de ellos.

Durante el gobierno de Alberto Fujimori, Montesinos extorsionaba a “Vaticano”, y se encontró droga hasta en el mismísimo avión presidencial. En la última campaña electoral se reveló que varios candidatos al Congreso tenían vínculos con narcotraficantes, y Keiko Fujimori los tuvo que separar de la lista. Su propio hermano Kenyi era socio de un postulante (Miguel Ramírez, hasta ahora accesitario y que entraría de ser desaforado alguien de esa bancada) al que la policía le encontró gran cantidad de cocaína en un almacén de ambos.

Siempre se habló de vínculos entre Alejandro Toledo y algunos barones de la droga. Hasta fotos del ex presidente con Manuel Sánchez Paredes hay. Su negativa a hacerse el examen toxicológico durante la última campaña electoral, también fue muy comentado.

La presencia de Nancy Obregón y otras personas del mundo cocalero en el Parlamento, llevadas por Ollanta Humala, son muestras de que la influencia  del narcotráfico siempre busca relacionarse con el poder. El actual presidente ha indultado también a 64 sentenciados por este delito, y la empresa de Gerald Oropeza ha obtenido 177 buenas pro en licitaciones con el Estado durante este régimen.

Volviendo al APRA, el nexo entre Oropeza y Facundo Chinguel ha quedado probado, así como las relaciones entre éste último personaje con los más altos líderes de su partido, entre ellos Luis Nava, ex secretario de Alan García, en el tema de los “narcoindultos”. El asesinato del padre de Oropeza; la intervención del ex gobernador de La Molina en la entrega a éste de una casa del Estado, confiscada a Crousillat; y la presencia de Mario Huamán, asociado al clan de Fernando Zevallos, en la Comisión de Gracias Presidenciales, tras serle conmutada su sentencia por narcotráfico, son indicios contundentes.

Con las actuales tecnologías, que permiten una investigación muy prolija del pasado de quien sea, sería un crimen que el próximo año elijamos gente hermanada  con esa lacra en puestos públicos. Si no se actúa con responsabilidad, vamos camino a convertir nuestra patria en un Narco Estado.

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Un comentario en “Los Partidos Políticos y el Narcoestado

  1. Es un asunto terrible que acosa a varios paises de America Latina. La narcotizacion del Estado equivale a la crisis politica producto del exceso de poder y la falta de controles contra una ola criminal que sigue teniendo raices profundas. El consumo es el problema del narcotrafico,pero mas alla de eso la falta de un liderazgo politico serio ahonda en una situacion que irrita a la sociedad.

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