Fujimori: Ni indulto ni entrevista

Las últimas semanas, la agenda política del país fue saturada por el ex presidente Alberto Fujimori, y los intentos de sus voceros para conseguirle la gracia de un indulto por parte del actual gobierno, y una entrevista con RPP, específicamente con el periodista Raúl Vargas, en la que el padre del fujimorismo se despachara a su gusto sobre las “bondades” de su gobierno, se victimizara por las condenas que ha recibido y por su salud quebrantada, y explicara a un país que cree aún en pañales, que él no supo nunca nada de la corrupción y violaciones de los Derechos Humanos que en su nombre instaló Vladimiro Montesinos en todos los estamentos de la sociedad peruana.

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La mediática campaña del fujimorismo de los últimos días, ahora lo sabemos, tenía una razón. La Corte Suprema de Chile amplió el cuadernillo de extradición por el que se entregó al Perú al ex presidente para ser juzgado, y se le avecina un nuevo proceso en el que de seguro será sentenciado por ser el artífice de corromper a los medios de comunicación y dar a luz a los denominados diarios “chicha” para asegurar la demolición de sus adversarios políticos y encaminar su reelección. Todo esto con dinero sustraído ilegalmente de fondos públicos destinados a la Fuerza Armada, específicamente 122 millones de soles.

Es lamentable que medios de comunicación y periodistas de larga trayectoria, que se precian de ser éticos, democráticos y responsables, se hayan coludido ahora en este intento de lavarle la cara a un régimen que prostituyó nuestra profesión. Han presionado hasta el cansancio por el llamado “indulto humanitario”, nos han querido vender la historia que Fujimori se está muriendo de una inexistente enfermedad terminal, o vive en total abandono en poco menos que una mazmorra, y al verse cercanos al nuevo proceso judicial, han querido forzar al gobierno para que le permita “expresarse” como si no fuera un preso común y silvestre a quien, sinceramente, muchas personas en este país no le interesa escuchar, por más que prometa “primicias periodísticas”.

Primero están la ley y la decencia, cosa que con amargura compruebo no parece ser lo más importante para algunos colegas que juegan en las grandes ligas. En sus tiempos, en los míos, y estoy seguro más adelante también, se les llamará siempre con el apelativo de “mermeleros”, puesto que son capaces de abdicar de los valores para franelear a quien les prometa una tajada de poder. Ya lo demostraron en la campaña presidencial pasada, cuando se tumbaron a Toledo (que tampoco es santo de mi devoción) del primer lugar de las encuestas para ponernos ante la disyuntiva de Keiko y Humala, apostando todo por la candidata naranja y satanizando al hoy gobernante, y les salió el tiro por la culata.

El meollo del asunto es que tanto el pedido de indulto (que el encarcelado ex presidente se resistió a firmar porque la soberbia lo sigue acompañando y jamás reconocerá sus delitos) como la pretendida entrevista que el Premier Jimenez Mayor ya desestimó, eran simplemente maniobras del fujimorismo para tener posibilidades de defenderse mediáticamente de la acusación de corromper a la prensa, y cuyo juicio es inminente. Como al parecer en el gobierno el tema está zanjado y no habrá ni indulto ni entrevista, ha aparecido ya el abogado Nakazaki, a decir que Fujimori está tan enfermo que no podrá afrontar un nuevo juicio. Yo creo que si puede sostener una larga entrevista de varias horas,  bien podrá soportar acudir a la lectura de su nueva sentencia.

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Hay también analistas mucho más suspicaces, pues afirman que tanto Keiko como Kenyi Fujimori, ahora que han probado las mieles del poder en su real dimensión (eran muy jóvenes durante los mandatos de su progenitor) secretamente conspiran contra el indulto. Ellos están en el partidor para el 2016, y sería preferible un padre mártir que un anciano disminuído por la carcelería, el fracaso de su pretendida gesta de retornar al Perú triunfante vía Chile, la enfermedad que padece, y que encima tuviera que humillarse ante sus enemigos para recobrar su libertad. Otros ven el hecho que la Corte Suprema mapochina haya ampliado justo ahora el cuadernillo de extradición del ex mandatario forzando un nuevo proceso, como una extraña coincidencia con el muy próximo fallo del Tribunal de la Haya; y que en realidad desde el sur han escrito la agenda política peruana para mantenernos distraídos en estos momentos. Ni suscribo ni refuto estos argumentos, pero es interesante escuchar todos los pareceres.

Finalmente, una reflexión sobre la genuflexa actitud de algunos periodistas y medios de comunicación, que dejan ver claramente su acomodaticio proceder o su temor que durante la investigación del pago a los diarios “chicha” salte la liebre de otras non sanctas “operaciones” en las que seguramente han estado involucrados. Si nuestra profesión ha devenido en un oficio falto de credibilidad, si hemos perdido la confianza de la sociedad a la que buscamos servir, es precisamente porque muchos medios informativos, así como hombres y mujeres de prensa (que no mencionaré pero que todos sabemos bien quiénes son) sucumbieron a los cantos de sirena de la corrupción institucionalizada, se volvieron geishas, y se mostraron complacientes con un régimen autoritario, que demostró desprecio por los valores democráticos, y que fue tan dañino para nuestra patria como el terrorismo que bañó en sangre el territorio nacional durante esos mismos años. Harían bien en recordarlo.

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