Haga su propia encuesta y no se deje manipular

Las encuestadoras han pasado a ser, una vez más como en la campaña municipal pasada, protagonistas del proceso electoral. Hace algunos artículos (ver archivo) señalé que no me fiaba de ellas. En las últimas dos semanas, en que calculadora en mano y filtrando la información que nos endilgan vía los medios de comunicación comerciales, traté de comprender sin éxito su metodología, he llegado a convencerme aún más de que sólo las guía el afán de lucro y no la preocupación para que los votantes estén al tanto de las tendencias en intención de voto.

Conversando con colegas y amigos en los últimos días, llegamos a la conclusión de que es necesario decirle a los electores lo que realmente está pasando, pero como no tenemos pruebas, y si sólo evidencias circunstanciales, se nos ocurrió la idea que paso a plasmar: redactar el hipotético diálogo entre un candidato presidencial (o para tal efecto si no es él mismo, uno de sus principales coordinadores de campaña) con el gerente de una importante firma encargada de velar por nuestro futuro haciéndonos saber la tendencia de los peruanos a días de un proceso electoral.

Con este objetivo, hemos decidido usar siglas para “identificar” a los supuestos protagonistas presentes y ausentes de esta hipotética conversación, tanto en lo que se refiere a postulantes a la Presidencia como a empresas encuestadoras. (Cualquier parecido con la realidad es sólo eso, un parecido). Ahí vamos:

TO: “Oye mi estimado, creí que había quedado claro que yo debía estar primero siempre, a mínimo 5 o 6 puntos encima del segundo, pero como uds. decían que no crecía de ahí, sería bueno asustar a la gente un poco y hacer subir un poquito al cuco de HU o la improvisada de KF. Pero, car***!, ¡¡un poco más y ya está en peligro mi pase a segunda vuelta!!. ¿A qué mi**** están jugando en tu empresa IP?

IP: “Tranquilo, lo que pasa es que tampoco podemos aparecer con un porcentaje tan evidentemente distinto al de DA o al de CP, IM o al de la PU. Ya bastante desacreditadas estamos todas las encuestadoras tras los papelones del 2006 donde ganó el que iba tercero, y de la reciente campaña municipal donde terminó venciendo la última. Tenemos informantes que nos dicen por donde va la tendencia de nuestras competidoras, y una semana al mes podemos dar un golpe de timón, pero es riesgoso, tu comprendes…Ya nos quisieron auditar y supervisar, y hay que andar con pies de plomo”

TO: “¡Pero entonces, car***! A mi no me conviene que CA pase a la segunda vuelta, eso es clarísimo y además se está jo***** solito, pero  mantener a KF con un porcentaje duro y estable estaba bien, subir un poquito a HU y KU para bajarme a esos dos era una buena idea. A HU le gano lejos, pero KU es otra cosa, si sigue haciendo la campaña que hace, si se ríe de mis ataques como el Presidente, si los jóvenes ya no me pueden ver porque todo es él, podría terminar pasando a la 2da vuelta y sacándome la m*****, a despecho de lo que ustedes pongan en las cifras!”.

IP: “Bueno, habrá que mover la cosa, buscar otros nichos no encuestados para ponerlos en la ficha técnica, viajar un poco más, trabajar mejor los análisis para que sean creíbles, vendernos mejor, como la más seria de todas, que la gente de verdad vea a nuestros cazadores de datos en la vía pública con sus fotocheks….pero todo eso requerirá algo más de inversión, pues”

TO:  “Ya sabía, ¡Durante 4 años ustedes ganan unos 100 mil dólares al año haciendo sus encuestitas comerciales en supermercados, grifos, bancos y hogares…y el año electoral no les basta el medio palo verde uno sobre otro que les damos, y ahora quieren más, car***!”

Así, especulamos, parece que funcionan las cosas. Ahora nadie parece acordarse cuando en la campaña electoral municipal, un avispado periodista televisivo hizo público un diálogo telefónico privado donde  un asesor de campaña le decía a una candidata que era posible llamar al representante de una de las más prestigiosas encuestadoras y convencerlo de “mover las cifras”
a su favor, habida cuenta del bajón en los sondeos que había experimentado en beneficio de su competidora. Al parecer la estrategia ha sido copiada ahora en otra tienda política, aunque sin los resultados esperados.

Por eso, señoras y señores, a la hora de votar guíese de su instinto, infórmese de cada candidato, su entorno, su pasado político, empresarial y hasta policial, lo mismo que de sus acompañantes en la lista congresal. Ahora es cada vez más fácil googlear a la gente o averiguar mil y un detalles a través de internet. Las encuestadoras reflejan lo que alguien desea que reflejen, marcan tendencias, influyen, y no siempre adecuadamente. Sus directivos son entrevistados casi o más que los propios candidatos, son tan o más mediáticos en estas épocas que muchas figuras de la farándula. ¿Es ético esto?

Por otra parte yo, al menos, estoy cansado que en alguna reunión encuentre siempre al menos a dos o tres personas que aún no definen su voto porque esperan la última encuesta previa al proceso para “votar a ganador”, e “ir a seguro por el que va punteando”. Sin análisis, sin investigación, sin un debate que confronte programas y otorgue luces sobre lo que es mejor para el país…simplemente el llamado borreguismo del que muchas veces se nos ha acusado a los peruanos.

Es hora que esto cambie, y que de verdad dejemos de votar por el “que parece que ganará porque va arriba” o por el llamado “mal menor”, y sufraguemos por el mejor. El día que eso suceda, habremos madurado como nación.

 

 

 

 

 

 

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