Redes sociales y estrategia electoral

Las campañas electorales no serán nunca más las mismas desde que comenzó a difundirse el uso de las redes sociales como Twitter y Facebook (para referirnos a las más visitadas y/o populares) Hoy, es prácticamente imposible que un candidato se haga conocido sólo colgando pancartas en los postes, repartiendo volantes en los mercados y las calles, anunciando su rostro y slogans en  paneles publicitarios o desde un spot televisivo.

En nuestro país, el colosal invento se utilizó primero tímidamente, y luego con algo más de soltura, durante la campaña electoral municipal del año pasado. Y ahora, en plena efervescencia del proceso para elegir al próximo Presidente y a los Congresistas, se ha desatado masivamente, y todas las agrupaciones políticas con plancha presidencial tienen un perfil en Facebook, mientras que el 80% de los candidatos al Congreso también, y alrededor de 200 de ellos “twittean” diariamente el estado de sus actividades realizadas o por efectuarse, y se enfrascan en no pocas discusiones con sus contendores, que en muchos casos han llegado a ser jocosas y a la par interesantes.

Lógicamente que una cuenta de Facebook o Twitter no tienen el espacio que en una web sí podría existir para detallar propuestas, exhibir logros, anunciar actividades, expresar puntos de vista y recogerlos de los internautas, para luego de un proceso de análisis, reformular algunas cuestiones. En las redes sociales todo es veloz, inmediato, como ver un partido de fútbol vía satélite, mientras que una web queda en el tiempo. Los posts en Facebook o las pocas lineas que permite Twitter deben ser, justamente por su brevedad en espacio y en la memoria, bien diseñados para capturar la atención del navegante de internet, logrando que sigan el link o enlace al website donde se aloja una información más completa.

Un  enunciado en Twitter, pese a lo corto que es, puede generar polémica y enconados debates. Ejemplos de ello son los kilométricos puyazos entre los congresistas Carlos Bruce (Perú Posible) y Fabiola Morales (Solidaridad Nacional), o recientemente entre el fujimorista Carlos Raffo y la conductora del programa televisivo Prensa Libre, Rosa María Palacios. La información en esta red social es abundante y permanente, y lo único que se requiere es tener capacidad de síntesis y una redacción fluída que genere interés y debate. Un buen slogan, repetido varias veces al día, y una extensa red de seguidores, aseguran que el mensaje llegue bien y se instale en la conciencia de los lectores.

Facebook también tiene amplias posibilidades.  La lista de amigos y contactos va creciendo, y se establecen vínculos entre candidatos y ciudadanos gracias a los posts, que uno puede revisitar sin problemas. Es una herramienta que acerca al político con la población, aunque hay que tener cuidado, como en Twitter, con la suplantación de identidades. Lo más interesante, sin embargo, es que con una bien diseñada estrategia, éstas herramientas para la conformación de comunidades virtuales vienen sirviendo para que los candidatos difundan sus actividades, puntos de vista y hasta pensamientos en tiempo real, y hasta supervisar el manejo de la misma campaña sin necesidad de tener o asistir a un local.

Un reciente estudio ha medido la cantidad de menciones acerca de los candidatos a la Presidencia en Twitter y Facebook, resultando el líder de Perú Posible, Alejandro Toledo, como quien aparece en primer lugar, seguido de Keiko Fujimori, y más atrás PPK, Luis Castañeda, Ollanta Humala y Manuel Rodriguez Cuadros. Hace unas semanas, sin embargo, la medición habría colocado en uno de los primeros puestos a la ex candidata aprista Mercedes Araoz, una de las primeras personalidades políticas que entendió el manejo de las cuentas en redes sociales y trabajó adecuadamente en ellas, como en su momento hicieran Susana Villarán, Lourdes Flores Nano y Alex Kouri, durante la campaña electoral municipal del año pasado, siguiendo algo rudimentariamente el ejemplo del presidente norteamericano Barack Obama.

Pero ojo, que tener cientos o miles de “me gusta” no garantiza una curul o un pase a segunda vuelta. Aglutinar followers en Twitter o incrementar la lista de amigos y fans en FB hasta el punto que te sancionen por enviarle invitación a todo el mundo, no es sinónimo que eres más popular que lo que las propias encuestas dicen. El fenómeno del candidato que es seguido en las calles por una procesión de gente se repite en las redes sociales porque las personas se comportan así, les gusta la novedad, disfrutan sintiendo cerca a los famosos porque piensan que algo de su suerte se les pegará, o simplemente se relacionan con ellos para despues criticarlos con saña y desde adentro. Eso por un lado,  y por otro: el hecho que un candidato sea mencionado mucho más que sus adversarios, no quiere decir que todo sea “buena prensa”

Sin duda, el uso de las redes sociales para campañas políticas (y para contracampañas, si tomamos como ejemplo al colectivo denominado “No a Keiko”, que ya tiene más de 100 mil seguidores en Facebook) revolucionará el futuro de las estrategias electorales, porque minimiza los gastos de publicidad, consigue hacer penetrar los mensajes en la población sin que ésta salga de casa, e involucra en temas políticos a gente que antes sentía poco interés por ellos, amén de permitir la expresión de los jóvenes, que son en mayor medida los consumidores de productos digitales.

Pero un político que decide utilizarlas debe saber también que en ellas se le exigirá no sólo transparencia, sino también “correa”, porque habrá no pocas críticas, en muchos casos altisonantes y hasta irrespetuosas, e incluso denuncias que pueden ser concretas o equivocadas, pero que generarán una reacción entre los seguidores que podría ser demoledora para las aspiraciones del candidato en cuestión si es que no hay una respuesta adecuada por falta de tiempo, o porque fuera pescado infraganti y no existiera coraje para la autocrítica, como le pasara por ejemplo a una de las pioneras en el uso de FB, la congresista Rosario Sasieta, al ser denunciada  por una de sus asistentes, que revelara que la Madre de la Patria la obligaba a lavarle los pies. El silencio en las redes sociales cuando uno ha sido antes muy locuaz, puede ser lapidario.

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4 comentarios en “Redes sociales y estrategia electoral

  1. Ciertamente las redes sociales son más usadas en esta campaña que en la anterior, pero no creo que este siendo usada en toda su plenitud y aprovechando al máximo loq ue la gente opina, sea bueno o malo. Más bien creo que lospolíticos aún no saben como potencializar esta herramienta además de solo colgar sus propuestas, ideas, fotos, y el número con el que postulan al Congreso, creo que les falta internalizarse con el público, captar el mensaje y transformarlo para ganar los votos de aquellos que se muestran detractores de tal o cual candidatura.

  2. El artículo es totalmente cierto, las redes sociales son sumamente importantes y útiles pero….. No son garantía de que si un candidato o partido político tiene muchos contactos ganará.
    Es más los candidatos están conectados entre s …í en sus redes, eso es válido y necesario para conocer los pasos del contrincante…
    Todo es parte de la estrategia, porque cuando estamos en épocas de elecciones se inicia toda una guerra en donde nosotros los electores nos corresponde estar muy alerta para no dejarnos engañar o seducir y hacer uso de un voto responsable

    GRATO LEERLE
    FANNY JEM WONG

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