¿De Alan II a Toledo II?…y luego Alan III?

En los últimos días, los asesores de campaña del ex Presidente Alejandro Toledo (entre quienes destaca según confesión propia del líder chakano, el español Xavier Dominguez, experto en “marketing electoral”),  han comenzado a mostrar eficacia en algunos aspectos, e inoperancia en otros.

Las ideas fuerza que Toledo ha lanzado para intentar capturar nuevamente el favor del electorado, han surtido efecto, y en las últimas encuestas su porcentaje de intención de voto fluctúa entre 30.5 y 34%. La gente identifica al líder de Perú Posible con slogans y estribillos que, merced a su constante repetición en TV, twitter, facebook, paneles publicitarios y demás herramientas de apoyo, van calando en esa parte del cerebro que sirve para comparar analíticamente varias opciones y finalmente tomar una decisión.

En ese sentido, no hay duda que supera largamente a los otros candidatos presidenciales, aunque hay que reconocer que mientras Castañeda se va desinflando solo (al igual que Humala), Keiko Fujimori y PPK han sabido capear diestramente algunos temporales y sinsabores propios en sus aún incipientes campañas, y parecen estar mejor preparados que el ex alcalde limeño y el nacionalista para enfrentar en una eventual segunda vuelta a Toledo.

Sin embargo, es evidente que el líder de la chakana no ha perdido la costumbre de autosabotearse, cuando deja de lado la humildad y se siente predestinado por no sabemos que augurios incaicos, o se le infla el ego a niveles comparables con los del actual inquilino de la casa de Pizarro. Existen momentos en que no escucha, al parecer, y comete deslices impresionantes al soltar temas de debate extremadamente polémicos, y luego desdecirse de lo que dijo. El asunto de la legalización de las drogas (o despenalización como a él se le ocurrió infelizmente llamarlo), su postura frente a la unión civil entre personas del mismo sexo, o su inesperado voto a favor del aborto, han generado más ataques que aplausos, principalmente porque se ha notado improvisación al sugerirlos y luego intentar negar que fuera así.

Algunos de sus compañeros de ruta, por su parte, han encontrado estrategias propias para sintonizar con la población. Es así que Carlos Bruce y Juan Sheput, por poner dos ejemplos, han sabido cosechar adhesiones importantes en algunos sectores, mientras que otros como Guillermo Gonzales Arica o la actriz Ebelin Ortiz, simplemente han demostrado que el encargo les ha quedado grande y que están negados para la política en las grandes ligas.

Pero es interesante señalar un tema que nos ha llamado la atención. Al empezar la campaña, apenas unos días despues del Año Nuevo, a Toledo se le veía empecinado en buscar la respuesta del Presidente Alan García. Como un boxeador retador que espera al filo del ring saltando sobre sí mismo, impaciente para enfrentarse al poseedor del cinturón dorado, el líder de Perú Posible hacía todo lo necesario porque los medios publiquen sus críticas y juicios al régimen que termina.

En las últimas dos semanas, sin embargo, el discurso ha cambiado…La primera de ellas estuvo destinada a soltar ideas fuerza como el del aumento de sueldos a los maestros hasta duplicarlo, como parte de la por él denominada “revolución educativa”, y posterioremente vinieron las desafortunadas marchas y contramarchas en los temas arriba mencionados, que generaron  fuertes críticas de todos los sectores, especialmente de uno de sus archienemigos desde su primer mandato, el Cardenal Cipriani, que entró a tallar una vez en una campaña electoral.

Lo anecdótico sin embargo, es que Toledo ya “soltó” (como dicen los muchachos ahora) a García, entendiendo por fin gracias a algunas mentes lúcidas, que el mandatario aprista no está en campaña, como tampoco ya Meche Araoz, y que enfilar sus baterías contra el APRA no le hará ganar más votos, pues para conseguirlos deberá vencer a sus verdaderos contendores, los que sí tienen resolución de inscripción de planchas presidenciales.

Se le ha escuchado incluso decir que “Toledo I” (en alusión a su gobierno pasado) fue mejor que “Alan I” y “Alan II” (refiriéndose a los dos regímenes encabezados por el líder aprista) y que el gobierno “Toledo II” sentará las bases de un desarrollo sostenible para el país. Y sus palabras han sido vistas con beneplácito por el propio Jefe de Estado, que como todo el mundo sabe aspira a repetir el plato en el 2016, y para quien es practicamente una obsesión que exista un proyecto “Alan III” que lo coloque en el centro de la historia nacional al convertirse en Presidente de la República en momentos de celebrarse el Bicentenario de nuestra Independencia.

Algunos avispados analistas han pretendido ver incluso más allá, intentando convencerse primero, para expresarlo después, que pareciera haber un pacto secreto de Alan García no con el fujimorismo o el líder de Solidaridad Nacional, Luis Castañeda, (como desde fines del año pasado se señalara, incluso siendo ya Mercedes Araoz  candidata del partido de Alfonso Ugarte), sino con el mismísimo Toledo, con quien juegan la comedia en público de no poderse ver, mientras en privado se han repartido la alternancia en el poder por lo menos un período más para cada uno.

Si bien tal afirmación podría verse como absolutamente ridícula y tirada de los cabellos, hay quienes piensan (y nos incluímos, sin suscribir a pie juntillas que tal convenio exista) que el actual Jefe de Estado es un brillante estratega que ha colocado a su propio partido contra las cuerdas al azuzar una lucha interna que los pone en peligro de perder la inscripción en el JNE, para dentro de un tiempo revivirlo de sus cenizas y volver a ser ungido como su única carta viable para tentar el gobierno por tercera vez.

AGP podría pensar que con Toledo en Palacio hasta el 2016, sus eventuales rivales ese año serían Keiko, Susana Villarán, quizás Lourdes Flores o Raúl Castro representando al PPC, y algunos otros como Alex Kouri, todos en su opinión ganables por él, si logra cohesionar nuevamente al APRA, con o sin Jorge Del Castillo de su lado (ya dependería del actual Secretario General del partido de la estrella si abdica de sus pretensiones y se alínea nuevamente con su mentor, o prefiere apartarse y probar fortuna como independiente).

Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Por lo pronto, a Toledo le ha salido un gallito respondón con el que no contaba. Su ex Ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, ha decidido desmenuzar y criticar todas y cada una de las propuestas toledistas, y ha logrado remontar en el gusto de un sector importante de la población, especialmente capitalina.

Liderando la encuesta online del diario El Comercio (periódico que ha ido marcando distancia sutilmente del líder de Perú Posible al que apoyaba abiertamente hasta hace dos meses), PPK está marcando un estilo entre técnico y bonachón que le va generando adeptos y que sin duda preocupa a los estrategas chakanos, que pretenden ningunearlo no aceptando que su líder debata con él sobre programas de gobierno, sin darse cuenta que podría estarse gestando en el famoso “sancochado”  liderado por PPK, el pastor Lay, una reciclada Lourdes, Acuña, San Román y Yehude Simon el esperado movimiento “outsider” del que se hablaba hace cosa de un año y que terminó llevando inesperadamente a Susana Villarán a la Alcaldía de Lima.

Ojo con PPK, que podría terminar siendo lo que en criollo se conoce también desde Año Nuevo como “el gringo atrasador”, y que si analizamos bien tiene muchos más puntos de coincidencia ahora con AGP que con su ex jefe cuando fue Premier.

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